Puerto Pirámides a la espera de la apertura al turismo

31 - julio - 2020

Por Agencia Telam

Puerto Pirámides, el único lugar desde el que se pueden avistar ballenas francas en forma embarcada, analiza retomar esa actividad el próximo 11 de agosto y sólo para turistas de la comarca, según coincidieron en afirmar el secretario de Turismo de esa localidad y los seis operadores de ese servicio.

La temporada de avistamiento de ballenas francas en la Península Valdés comienza en junio y se extiende hasta diciembre, aunque este año, a raíz de la pandemia de coronavirus, todavía está paralizada.

La actividad es clave en el desarrollo de Puerto Pirámides, Trelew, Rawson, Gaiman y Puerto Madryn, en la zona de la Comarca, ya que convoca a unos 100.000 visitantes de los 300.000 que recorren esa zona y que generan un impacto económico estimado en alrededor de 500 millones de pesos.

El secretario de Turismo de Puerto Pirámides, Gerardo Albert, señaló a Télam que “estamos realizando gestiones oficiales para comenzar con los avistamientos en los próximos días”, y aclaró que en principio, “solo vamos a recibir turistas de la zona de la Comarca”.

Por su parte, Miguel Bottazzi, uno de los operadores más antiguos de este servicio, afirmó que “tenemos los protocolos sanitarios listos y estamos en condiciones de trabajar” y dijo que por ese motivo “la semana que viene vamos a definir con el Ministerio de Turismo si podemos iniciar la actividad con turistas locales”.

“Más allá de la rentabilidad, lo importante es poner en marcha los barcos y el resto de los elementos, porque sin funcionar se deterioran”, agregó.

Albert destacó que el inicio de la temporada de avistamientos “también permitirá saber cómo funcionan los protocolos y cómo se adaptan los prestadores y los turistas a las nuevas modalidades impuestas por el coronavirus”.

Las medidas sanitarias para esta actividad, creadas en conjunto por el Ministerio de Turismo de Chubut, la Municipalidad de Puerto Pirámides y Prefectura Naval Argentina, disponen condiciones de distanciamiento, uso de barbijos y controles de temperatura a los turistas antes del inicio de los avistamientos.

Además, marcan la necesidad de la higiene de manos y de las superficies de contacto en forma permanente, con agua y jabón o alcohol en gel, y hacen referencia al rol de los guías y los operadores, que deberán garantizar las condiciones de seguridad y saber detectar casos sospechosos de la Covid-19.

También exigen la realización de un estricto control de los datos de los turistas, de sus canales para contactarlos y de los sitios donde se hospedan, entre otras cuestiones vinculadas a la trazabilidad de los recorridos de los visitantes.

Tanto Albert como Bottazzi estimaron que la decisión de Andes y Aerolíneas Argentinas de comercializar pasajes desde todo el país hacia Puerto Madryn a partir del 1 de septiembre abre expectativas para la vuelta de los avistamientos en forma embarcada.

“Primero queremos probar con los turistas de la región, y si no aparecen complicaciones en relación al coronavirus, y si la situación de todo el país mejora, quizás a partir de la llegada de los vuelos podamos comenzar a recibir visitantes de todo el país”, puntualizó el funcionario.

Las excursiones de avistamientos se hacen en lanchas, gomones y catamaranes, con un promedio de una hora y media de duración y en compañía de guías de naturaleza con conocimiento en comportamiento de ballenas.

Los avistamientos permiten observar las rutinas de cortejo de los machos, nacimientos y cómo las ballenas madres les enseñan a nadar a sus crías muy cerca de la playa.

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