Ya funciona en el CENPAT el Espacio de Atención de Violencia Laboral y de Género

3 - junio - 2020

Una práctica dañina se instala, con el tiempo se vuelve habitual y se perpetúa. Un comentario por lo bajo, una mirada con desdén, un insulto, un grito, una descalificación, una agresión física. Son múltiples e inabarcables las formas de violencia con las que muchísimas trabajadoras conviven en su ámbito laboral. Desde principios del año 2018, becarias, administrativas, personal de apoyo e investigadoras, han organizado la colectiva de mujeres trabajadoras del CENPAT “Ciencia sin Machismo” con el objetivo de desnaturalizar la violencia machista en la institución.

“Fue la inquietud de un grupo de mujeres sobre si esas situaciones de violencias vividas, les habían sucedido a otras trabajadoras en el CENPAT, lo que terminó consolidando un espacio institucionalizado en el lapso de un año”, comenta la investigadora Silvina Van Der Molen.

La Comisión lnterdisciplinaria del Observatorio de Violencia Laboral y de Género elaboró y puso a disposición un instructivo para la creación e implementación de espacios destinados a la atención de situaciones de discriminación y violencia laboral y de género, así como para la promoción del derecho a una vida libre de violencias, en todas las dependencias del CONICET. En este contexto, en diciembre de 2019, fue inaugurado en el CCT CONICET-CENPAT el Espacio de Atención de Violencia Laboral y de Género (que cuenta con un micrositio en la web del CENPAT: Ingresar aquí).

“Hace 15 años que trabajo formalmente en el CENPAT y los cambios que fuimos logrando estos últimos años en lo que respecta a nuestros derechos son importantísimos; sobre todo en una institución jerárquica y patriarcal como es el CONICET. Hace un tiempo era inimaginable que habláramos de paridad de género, pensar en presentar una queja por maltrato o aspirar a trabajar en un ambiente libre de violencias; estos logros que vamos alcanzando de a poco, pero sostenidamente gracias a las mujeres que conformamos Ciencia Sin Machismo, el Comité Institucional de Políticas de Género y el Espacio de Atención me ponen muy contenta”, concluye Van Der Molen.

Sobre la oficina

Las investigadoras Soledad Leonardi y Mónica Buono, fueron elegidas agentes de intervención del Espacio de Atención de Violencia Laboral y de Género para que cualquier persona que trabaje en CONICET pueda contar con este espacio en el CENPAT que es gratuito y garantiza respeto, privacidad, no revictimización, confidencialidad, contención y acompañamiento. Ellas explican las principales características de este nuevo espacio:

¿Por qué es importante contar con esta oficina?

Contar con este espacio nos permite promover instancias para abordar y reparar las consecuencias de las violencias ejercidas en nuestro ámbito de trabajo, así como para prevenirlas y desnaturalizarlas. También nos da las herramientas necesarias para implementar soluciones que permitan alejar a la persona de la situación de violencia con la cual convive.

¿Cómo opera el espacio?

Atendemos consultas y denuncias, proponemos acciones protectivas y preventivas y colaboramos en la resolución de conflictos. La creación de estos espacios constituye en sí misma una medida de prevención que genera ámbitos de contención, abordaje y orientación para las personas afectadas, y además comunica un claro posicionamiento institucional de rechazo a todo tipo de violencia. Además, trabajamos conjuntamente con el Comité Institucional de Políticas de Género en la elaboración de documentos, propuestas, decisiones, capacitaciones, etc.

¿Qué tipo de denuncias o consultas se reciben de forma habitual?

Más que denuncias hemos recibido consultas acerca del alcance de ciertas conductas. Creo que estamos en la etapa de reconocer que muchos de los comportamientos que soportamos a diario implican distintas formas de violencia. Identificar y desnaturalizarlos es el primer paso hacia una vida libre de violencias. Con respecto a las denuncias, hemos recibido bien variadas, tanto acerca de violencia laboral como de género y otras en que ambos tipos de violencia están íntimamente imbricadas. Aprovechamos para hacer una aclaración. No necesariamente una consulta al Espacio de Atención tiene que derivar en una denuncia. Quien crea necesario puede acercarse (virtualmente por el momento a raíz de la cuarentena) contar la situación que están atravesando y se analiza junto a cada persona qué se puede hacer para resolver esa situación de maltrato o violencia y qué desea hacer. Todo en un marco de máxima confidencialidad. Confiamos en que la mayoría de las veces los conflictos puedan solucionarse con el diálogo o tomando decisiones menores, como cambiar a alguien de lugar de trabajo. Si la situación lo ameritase y la persona así lo deseara, desde el Espacio de Atención acompañamos en todo momento la elaboración y elevación de la denuncia.  El objetivo primordial es que la persona que está viviendo una situación angustiante, producto del maltrato, pueda resolverlo a la mayor brevedad posible.

En este contexto de aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO), hay machismos y violencias que se trasladan del ámbito laboral al hogar.

En los momentos de crisis, siempre las personas más afectadas son las más vulnerables. Es evidente el gran aumento en el número de llamadas a las líneas de atención por violencia doméstica. A nivel institucional, el aislamiento pone en evidencia la desigualdad en la distribución de las tareas de cuidado. En todo el mundo salen notas permanentemente sobre cómo el aislamiento está afectando la productividad de las personas que cumplen con el rol de cuidadoras, en su mayoría mujeres y madres. En este sentido, necesitamos que hoy más que nunca lo personal sea política y el CONICET implemente las medidas necesarias para mitigar esta desigualdad. Desde Ciencia Sin Machismo elaboramos un documento que hemos elevado a la presidencia del CONICET con propuestas proactivas, que entendemos pueden ser fácilmente aplicadas.

¿Que avances han visto en el CENPAT desde que la colectiva realizó la encuesta en 2018?

El mayor avance que hemos visto es el cambio de percepción hacia las conductas violentas. A partir de las distintas actividades generadas por La Colectiva hemos notado que ciertas conductas ya no se toleran. Ha disminuido la impunidad de ciertas costumbres. Las mujeres empezamos a ser conscientes de que muchas situaciones que teníamos naturalizadas son actos de violencia machista y no tenemos por qué tolerarlas. Ese cambio en la percepción ya fue un gran avance. Por otro lado, creemos que hemos logrado poner el tema de género en la agenda institucional. Con mayor o menor resistencia los temas de género son recibidos y tratados en los órganos de decisión en distintos niveles. Por ejemplo, el IBIOMAR, instituto del CENPAT, tiene una política de paridad en la conformación de su consejo directivo. De igual modo estamos trabajando en diferentes propuestas que esperamos a futuro reviertan la desigualdad que hoy en día las mujeres experimentamos en nuestro trabajo diario dentro del CENPAT y del CONICET.

El próximo 8 de junio el CENPAT, cumplirá 50 años ¿Qué esperan que se modifique institucionalmente?

El sistema científico tal cual lo conocemos es machista y patriarcal y el CENPAT replica esa manera de hacer ciencia. Si bien en poco más de 2 años hemos logrado grandes avances, aún queda mucho camino por recorrer. Necesitamos que haya paridad en todos los ámbitos de decisión, desde comisiones hasta los concejos directivos. La política de género debe tomar carácter institucional y como tal, tener un compromiso expreso. No alcanza con poner temas en agenda por cumplir. Se requiere ver un cambio en la realidad que vivimos las trabajadoras y los trabajadores del CENPAT. Una institución más igualitaria es beneficiosa para todas las personas que la conforman. La misma lógica patriarcal que nos violenta como mujeres también lo hace con los becarios y becarias, respondiendo a la estructura jerárquica del sistema. Y por eso mismo necesitamos romper el techo de cristal, necesitamos más mujeres y más feministas en puestos de poder.

Un cambio fundamental que necesitamos como comunidad es que los varones empiecen a cuestionarse sus privilegios y la manera en la que desarrollan y viven su masculinidad. Necesitamos que rompan los pactos de complicidad que implícitamente genera su condición de varón cis heterosexual.

Un reclamo que ha permanecido presente y que nosotras retomamos es la necesidad de volver a contar con un jardín maternal en las instalaciones del CCT como el que funcionó hasta 2013. Si bien desde La Colectiva elaboramos e impulsamos medidas que tienen que ver con el derecho a ejercer la lactancia materna, como el lactario y la propuesta de extensión de maternidad por 180 días posteriores al parto; el jardín sigue siendo una deuda de la institución para con los trabajadores y las trabajadoras. Su cierre implicó claramente una pérdida de derechos para todos y todas.

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