Ríos reclamó una definición por las aplicaciones: “Regulando se ponen límites y se ordena la actividad”
17 - septiembre - 2026
La postergación del tratamiento de la regulación de las aplicaciones de transporte en el Concejo Deliberante de Puerto Madryn volvió a generar malestar entre los trabajadores del volante. Miguel Ríos, vicepresidente de la Asociación de Choferes de Taxis y Remises, cuestionó con dureza la falta de una definición y reclamó que el proyecto llegue finalmente al recinto, independientemente de cuál sea el resultado de la votación.
Ríos calificó lo sucedido durante la última sesión como una situación “muy triste” y consideró que las sucesivas demoras terminaron trasladando las diferencias políticas hacia los propios trabajadores.
“Si no definimos esto lo más rápido posible, va a seguir siendo una bola de nieve que no la va a parar nadie”, advirtió.
“Que se vote y se termine”
Según explicó, mantuvieron conversaciones y mensajes con distintos concejales durante las horas previas a la sesión y algunos legisladores manifestaron que todavía existían aspectos del proyecto que requerían mayor análisis.
Ríos sostuvo que, después del tiempo transcurrido, el sector necesita una resolución concreta.
“Lleva el dictamen, ponelo en sesión, se aprueba o no se aprueba y listo. De una vez por todas tenemos que definir esta situación”, reclamó.
Uno de los últimos puntos que habría generado dudas está relacionado con los viajes mediante motocicletas. Para Ríos, esa discusión no debería impedir que avance la regulación de los automóviles: planteó que las motos podrían quedar inicialmente fuera de la ordenanza y ser analizadas posteriormente.
Afirman que taxis y remises perdieron el 70% de los viajes
El representante de los choferes aseguró que la demora tiene consecuencias económicas directas para quienes dependen diariamente de la actividad.
Según estimó, taxis y remises experimentaron una caída cercana al 70% en la cantidad de viajes desde la expansión de las aplicaciones.
También describió la situación económica de los choferes: aseguró que actualmente, en “un día excelente”, una persona puede obtener entre 30.000 y 40.000 pesos después de trabajar unas 12 horas, antes de considerar sus gastos personales y familiares.
“Hay muchas familias que dependen de este ingreso”, señaló, y cuestionó que la discusión continúe postergándose mientras el mercado funciona de hecho sin una normativa específica para las plataformas.
Conductores de otras ciudades trabajando en Madryn
Otro de los puntos planteados por Ríos fue la presencia de conductores provenientes de Trelew y Rawson que, según aseguró, llegan a Puerto Madryn exclusivamente para realizar viajes mediante aplicaciones.
“Esto ya lo detectamos hace rato, no es novedad”, sostuvo.
De acuerdo con su planteo, una futura regulación debería exigir que quienes presten el servicio estén radicados o habilitados en Puerto Madryn. Ríos considera que ese requisito permitiría reducir la cantidad de vehículos que actualmente trabajan sin estar alcanzados por las mismas exigencias municipales que taxis y remises.
También cuestionó los controles actuales de Transporte municipal. Afirmó que se inspecciona habitualmente a vehículos formalmente habilitados mientras, según su visión, no existe el mismo nivel de fiscalización sobre quienes realizan viajes mediante plataformas.
Regular, no prohibir
Ríos hizo especial hincapié en aclarar que su posición no apunta a prohibir Uber, DiDi u otras plataformas.
Por el contrario, considera que una ordenanza permitiría establecer condiciones para los vehículos y conductores, determinar quiénes pueden prestar el servicio y otorgar al Municipio herramientas concretas para sancionar a quienes queden fuera de esas reglas.
“Estar a favor de la regulación es marcar la cancha”, resumió. Como ejemplo, señaló que actualmente existen vehículos de 15 o 16 años trabajando mediante aplicaciones y sostuvo que una normativa podría establecer antigüedad, condiciones técnicas y otros requisitos obligatorios.
Incluso planteó que podría analizarse un cupo de vehículos habilitados, como una alternativa para evitar una oferta ilimitada. “Ponés 40 o 50 coches”, ejemplificó, aunque dejó en claro que se trata de una posibilidad que debería definir la regulación.
Para Ríos, después de casi dos años de discusión, la cuestión central ya no pasa únicamente por estar a favor o en contra de las plataformas, sino por terminar con la incertidumbre.
“La sesión fue totalmente frustrante para todos, tanto para los que están en contra como para nosotros, porque no tenemos una definición”, concluyó.
El debate continuará ahora dentro del Concejo Deliberante, mientras taxis, remises y conductores de aplicaciones siguen trabajando en un escenario que, para Ríos, necesita cuanto antes reglas claras y una decisión política definitiva.