Investigan una mayor mortalidad de ballenatos en el Golfo Nuevo: qué se sabe hasta ahora

24 - septiembre - 2026

Mariano Coscarella, especialista en mamíferos marinos, explicó que esta temporada se registra una cantidad de crías muertas superior a la de otros años. Los equipos científicos y provinciales realizan estudios para determinar las causas. Análisis preliminares detectaron una bacteria en lesiones cutáneas de algunos ejemplares, aunque todavía faltan estudios para establecer si estuvo vinculada con las muertes.

La presencia de ballenatos muertos en las costas del Golfo Nuevo durante la actual temporada generó preocupación y preguntas entre quienes recorren las playas de Puerto Madryn y Península Valdés. El fenómeno está siendo seguido desde el comienzo de la temporada por especialistas, guardafaunas, guardaparques y diferentes equipos de investigación que buscan determinar por qué este año la mortalidad de crías aparece por encima de los registros habituales.

Mariano Coscarella, especialista en mamíferos marinos, explicó que el registro de ejemplares muertos forma parte de un monitoreo sanitario que se realiza todos los años, al igual que los censos que permiten conocer cuántas ballenas adultas y crías llegan a la zona.

Según indicó, mientras el año pasado se había registrado una cantidad excepcionalmente alta de animales durante los censos, en 2026 los números de adultos y crías se encuentran dentro de parámetros esperables.

Lo que llamó la atención esta temporada es otro indicador: la cantidad de ballenatos encontrados muertos es mayor que en años anteriores.

¿Por qué mueren los ballenatos?
Por ahora, no existe una respuesta definitiva. Desde el inicio de la temporada se toman muestras de los ejemplares encontrados para intentar establecer las causas de las muertes. En ese trabajo intervienen el programa de monitoreo sanitario, organismos provinciales, guardaparques, guardafaunas y equipos de voluntarios.

Una dificultad importante es el estado en el que algunos animales llegan a las costas. Cuando el cuerpo se encuentra en un avanzado proceso de descomposición, determinadas muestras dejan de ser útiles para los estudios de laboratorio.

Aun así, parte del material obtenido esta temporada ya se encuentra bajo análisis, junto con muestras correspondientes a años anteriores.

Todavía no hay una cifra definitiva
Coscarella evitó dar por cerrado un número de ballenatos muertos porque la temporada continúa y los registros todavía están siendo consolidados. Sí confirmó que se trata de una cantidad elevada y superior a la observada el año pasado.

“Hasta que no se termine la temporada probablemente no haya un número exacto de muertes”, explicó.

Será entonces cuando los investigadores puedan analizar el conjunto de los datos y evaluar qué incidencia podría tener este episodio sobre la población en los próximos años.

Una bacteria aparece entre las líneas de investigación
Uno de los aspectos que actualmente analizan los especialistas son determinadas lesiones observadas en las crías.

Coscarella aclaró que la evaluación específica corresponde a veterinarios y patólogos. Según explicó, profesionales que intervienen en los estudios observaron en buena parte de los ballenatos lesiones compatibles con erisipela, mientras que los análisis preliminares de laboratorio detectaron la bacteria asociada a esa enfermedad en lesiones de la piel.

Sin embargo, este punto requiere especial cautela: detectar la bacteria no significa que ya se haya demostrado que provocó la muerte de los animales.

Todavía deben completarse los estudios patológicos sobre los tejidos para determinar si se produjo una infección generalizada capaz de provocar la muerte de las crías.

No hay indicios fuertes de un problema ambiental agudo
Otra de las preguntas que surge ante una mortalidad superior a la habitual es si podría existir algún cambio ambiental que esté afectando a las ballenas.

Hasta el momento, Coscarella señaló que no existen indicios fuertes de un problema ambiental agudo relacionado con este episodio.

Entre las posibilidades que continúan bajo estudio se encuentra incluso un cambio en la manera en que la bacteria se desarrolla sobre la piel de los animales. Pero el especialista insistió en que son hipótesis que todavía deben investigarse.

¿Está en riesgo la población de ballenas?
Este es probablemente uno de los puntos más importantes para comprender lo que está sucediendo.

Una mortalidad elevada de crías durante una temporada aislada no necesariamente significa que exista un problema de conservación para toda la población.

Coscarella explicó que un año desfavorable para la reproducción puede tener poca o incluso ninguna incidencia significativa sobre la trayectoria poblacional a largo plazo.

La situación sería diferente si una mortalidad elevada de ballenatos se repitiera durante varias temporadas consecutivas. En ese escenario, los investigadores deberían evaluar otro tipo de consecuencias.

Además, hasta el momento no se observa un incremento inusual en la mortalidad de ejemplares adultos. El fenómeno registrado este año afecta principalmente a las crías nacidas durante la temporada actual.

Para entender a las ballenas hay que mirar décadas, no una sola temporada
El seguimiento de la población de ballenas francas en Península Valdés se apoya en diferentes programas científicos que funcionan de manera simultánea: censos poblacionales, monitoreo sanitario, fotoidentificación, registro de varamientos y seguimiento satelital, entre otros.

Algunos de esos programas llevan más de dos décadas recopilando información.

Ese seguimiento prolongado es particularmente importante en una especie cuyos individuos pueden vivir muchas décadas.

“Entender qué sucede mirando solamente un año es imposible”, resumió Coscarella.

Al finalizar cada temporada, los datos obtenidos por los diferentes grupos pueden analizarse en conjunto y compararse con las series históricas. Eso permite conocer cómo evoluciona la población, dónde se desplazan los animales, dónde se alimentan, cuándo regresan y cómo varían sus tasas de mortalidad.

Por eso, la mayor mortalidad de ballenatos observada este año es un fenómeno que merece atención científica, pero cuyos alcances todavía no pueden determinarse.

Las investigaciones continúan y serán los análisis de laboratorio, junto con los registros completos de la temporada y su comparación con años anteriores, los que permitan acercarse a una explicación. Mientras tanto, los especialistas remarcan la importancia de interpretar el episodio dentro de los procesos naturales de una población silvestre y, sobre todo, evitar conclusiones antes de contar con los resultados definitivos.

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