El ICB emitió un comunicado por la mortandad de ballenas

25 - septiembre - 2026

En esta población ya se han registrado años con una mortalidad elevada de crías. Según datos publicados por el Programa de Monitoreo Sanitario de Ballena Franca Austral, en 2012 se registraron 113 ballenatos muertos, el mayor número documentado hasta ese momento para la especie, tanto localmente como a nivel mundial. Los registros preliminares de este año indicarían que podría tratarse de un evento de una escala aún mayor. Consolidar la cifra y analizarla en relación con el número de nacimientos registrados en la temporada servirá para dimensionar su magnitud a nivel poblacional.

Según informó la Secretaría de Ambiente de Chubut, una de las hipótesis que se investiga para analizar la mortandad actual es la presencia de una bacteria en el ambiente marino, capaz de causar una afección sistémica en los ballenatos.

Una bacteria de interés para esta investigación es Erysipelothrix rhusiopathiae, que puede encontrarse en distintos animales y ambientes marinos y causar enfermedades graves en cetáceos. Existe un antecedente relevante en Península Valdés: un estudio publicado en 2016 la detectó en lesiones asociadas a ataques de gaviotas en dos ballenatos examinados durante la temporada 2013. Las lesiones fueron consideradas como una posible vía de ingreso para diversos microorganismos. Aquel hallazgo no estableció cómo se infectaron esos animales, ni permitió establecer que la infección haya sido la causa de muerte. El estudio aportó evidencia de que las lesiones producidas por los ataques de gaviotas pueden constituir una vía de entrada para patógenos, pero no demostró una relación causal entre los ataques de gaviotas y la muerte de los ballenatos.

Aún se requiere comprender qué factores pueden favorecer las potenciales infecciones y cuál es su posible relación con la mortandad observada este año. Por eso, es fundamental sostener y ampliar los estudios que permitan determinar qué factores pueden haber favorecido la aparición o gravedad de estas infecciones y cómo interactúan con otros factores que podrían afectar la supervivencia de los ballenatos.

Además de analizar las muestras de los ballenatos muertos, se necesitan estudios en las aguas de los golfos Nuevo y San José para investigar las condiciones ambientales que podrían afectar la supervivencia y el bienestar de las ballenas. Es asimismo fundamental relevar sistemáticamente las costas para establecer cuántos animales muertos se registran, evitar duplicaciones y caracterizar espacial y temporalmente el evento para comprender mejor estos procesos y su magnitud.

Los resultados luego deben integrarse con el seguimiento de las ballenas vivas y el estudio de su Dinámica poblacional a largo plazo. En su 56ª temporada de campo, el equipo del Instituto de Conservación de Ballenas y colaboradores continúan estudiando la condición corporal, la salud y las historias de vida de las ballenas de Península Valdés mediante diversas técnicas. La información de las historias de vida de más de 5.500 individuos reunida durante cinco décadas está a disposición para ayudar a comprender tanto las causas de este episodio como sus posibles consecuencias para la dinámica de la población.

Desde el ICB consideramos prioritario sostener el apoyo a los estudios, compartir sus resultados a medida que se conozcan los hallazgos y articular el trabajo de los equipos científicos y las instituciones que pueden contribuir a una evaluación integral del evento actual.

En el caso de registrar una ballena varada, viva o muerta, no acercarse ni tocarla. Enviar también el acercamiento de mascotas o que entren en contacto con el animal. Dar aviso a la Dirección de Fauna y Flora Silvestre y a la Secretaría de Ambiente de Chubut al 280-4670760.
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