El Puerto Madryn Rugby Club y su autocrítica: “Reconocimos que los estereotipos alrededor del rugby habían sido generados por mérito nuestro”

22 - enero - 2020

La sociedad argentina se indignó profundamente -y con justa razón- con la muerte de Fernando Sáenz Sosa en Villa Gesell, víctima de un grupo de diez jóvenes que a través de la violencia, en su máxima expresión, lo mataron literalmente a golpes. Este grupo de jóvenes asesinos juegan al rugby y desde ahí, se impuso nuevamente en la opinión pública los estereotipos de los jugadores de rugby, sus rituales, su comportamiento y todo lo que los rodea. 

Se generaliza, sí. Se estigmatiza, sí, pero nada de esto sería posible si no fuese recurrente este tipo de acciones violentas en manos de jóvenes u hombres relacionados a este deporte. Está claro que el deporte no mata, pero sí es un momento institucional clave tanto para los clubes, como para la dirigencia que los nuclea. 

No hay un sólo rugby, hay decenas de rugbys y las situaciones se suceden, y las iniciaciones existen -porque protagonistas lo han confirmado públicamente- pero no todos los clubes siguen el mismo patrón. 

En Puerto Madryn, el Puerto Madryn Rugby Club se expresó sobre lo ocurrido en Villa Gesell con Fernando y los diez jóvenes que están detenidos, acusados de haberlo matado a golpes , y lo hizo a partir de un comunicado que realza la autocrítica y destaca que “hace ya más de una década reconocimos en el club que gran parte de los estereotipos alrededor del juego del rugby habían sido generados por mérito nuestro.  Lejos de ponernos en víctimas, nos hicimos protagonistas de la situación y decidimos modificar la cultura del club con acciones concretas que nos han llevado a crecer de forma ininterrumpida como una gran familia, y como en todas las familias, no todas las personas somos iguales y no estamos ajenos a los errores de nuestros integrantes”.

La violencia no es exclusiva de un sector, un deporte, un barrio, un lugar. “Entendemos que también hay una problemática social en la comunidad de excesos en todas sus formas y niveles que transforma a esta situación compleja para todos los clubes y sistemas educativos. Esta delgada y difusa línea del comportamiento en el ámbito privado del club y el ambiente público de nuestros integrantes, nos permite hoy una gran oportunidad para tomar  medidas concretas para tratar de combatir estos problemas que se han naturalizado en la sociedad”.

El trabajo social del PMRC es innegable y por eso “trajamos para ser un complemento educativo de la familia y de la escuela como usina de valores, pero muchas veces nos encontramos como club reemplazando a estos actores fundamentales de la comunidad, porque han desaparecido en su esencia formativa”.

El comunicado finaliza remarcando que “esta crisis es una gran oportunidad para la autocrítica, para abrir el debate serio como club y como agente de cambio de la sociedad, hacia donde queremos ir. Las decisiones equivocadas del pasado hoy nos permiten tener la oportunidad para tomar mejores medidas, y en eso hoy ya estamos trabajando”.

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