Hay una nueva Camilú que busca ser escuchada

27 - marzo - 2022

El Liberal.- Camila Noelia Ibáñez tenía 18 años cuando armó sus valijas con música y canciones que nacieron de experiencias adolescentes en su Puerto Madryn natal, y se mudó a Buenos Aires impulsada por el sueño de triunfar como cantautora.

Pasaron 6 años de aquel paso que la llevó a cantar covers, compartir escenarios con artistas como David Bisbal, Benjamín Amadeo, Marcela Morelo; abrirse camino como autora con su EP “Tiempo de espera”, que contiene cuatro baladas acústicas, hasta que en 2021 publicó su primer disco, el cual lleva su nombre artístico Camilú. Pero lo vivido siguió inspirando nuevas canciones. Por eso, esta joven cantautora ya anticipa su nuevo disco con el single “La luna y la miel”. Siente la urgencia de hacer escuchar a la nueva Camilú.

¿Qué historia te has permito reflejar en “La luna y la miel'”?

Es una historia de amor que no es de verdad. La escribí pensando en el futuro amor de mi vida. En realidad, fue como un juego, una canción con la cual me divertí mucho. Hace mucho tiempo que me está yendo bastante mal en el amor, así que me puse a pensar y dije “quizás esto de estar cantándole todo el tiempo al desamor tiene algo que ver” (se ríe). Entonces, empecé a escribir una canción para el futuro amor de mi vida, y escribiéndola me di cuenta de que todavía tengo cierta idealización sobre el amor. Hice como un análisis después de escribirla, y me dije: “Wow, estoy buscando todo esto en alguien que en realidad es imposible”. El amor es una construcción que al principio te hace sentir todas esas cosas que cuento en la canción, pero que después hay que sostenerlo desde otro lugar.

¿A raíz de esto que cuentas sobre la idealización del amor, en tu carrera musical también idealizaste cosas?

Al comienzo, cuando dije me quiero dedicar a la música, me imaginaba la carrera ideal y de repente cuando estaba por tener un lanzamiento también me imaginaba todo ideal, hasta que después fui aprendiendo a no esperar nada; obvio que siempre hay cierta ilusión y es hermoso. Pero es verdad que al principio sentía que me tenía que ir bien sí o sí porque sino… sentía que los que estaban alrededor se iban a decepcionar; que yo me iba a decepcionar. Al principio era súper difícil y hoy siento que lo disfruto mucho más. Todo lo que vaya haciendo va a ser parte del crecimiento de mi carrera, y nunca sabes lo que va a pasar. Hay que relajarse y disfrutarlo. Lo vivo con mucha ilusión, pero también sé que esta carrera se construye en el día a día. Es un trabajo que no termina nunca. Y me encanta pensarlo de esa manera.

¿Tuviste que romper estructuras para disfrutar del camino?

Un cambio que hice internamente es el de hacer las cosas porque me encantan y disfrutar del proceso y después cuando te llegan cosas como el poder escribir una canción para una tremenda artista como lo es Soledad Pastorutti, y escucharla nombrarte, la emoción es el triple de si me hubiera ilusionado con algo.

¿Qué se viene?

Un nuevo disco. Hace poco lancé el primero y ahora se viene el segundo. Me encanta poder vivir el proceso de composición…

¿Cuál es la señal que te permite saber que es tiempo de un disco nuevo?

Se trata más de un proceso personal. Siento que estoy escribiendo canciones desde otro lugar y quiero contarlo en los próximos shows, y para eso tengo que plasmarlo. Es una necesidad más urgente mía, personal. Siento que estoy en otro momento, y que la gente se va a seguir reencontrando con mis primeras canciones y que el que no me conozca va a ir a escuchar el primer disco, pero siento la urgencia de lanzar otro disco, quizás porque escribo constantemente. Siento que hoy hay otra Camilú que está llegando y la única manera de contarlo es a través de canciones.

¿Qué te gustaría que se conozca de esta nueva Camilú?

Mi crecimiento. Hay una Camilú más oscura porque habito lugares que antes no habitaba y con un análisis mucho más maduro sobre las situaciones de mi vida. Además, el animarme a decir cosas que no me animaba como pizza en una canción. Esto también es parte de mí. Antes buscaba la poesía perfecta, y me daba vergüenza usar cosas simples y cotidianas. Pero esa también soy yo. Antes era un poco adolescente y hoy escribo desde otro lugar.

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