Semana Internacional de la Lactancia: La teta de papá
1 - agosto - 2024
Comienza hoy la Semana Mundial de la Lactancia que se celebra la primera semana de agosto de cada año. Este año, el tema para 2024 es: Cerrar la brecha: apoyo a la lactancia materna para todos.
Y Puerto Madryn hizo punta con la lactancia de Ian Alejandro Rubey, papá de Manuel Amaranto y Yanai Almendra que acaban de cumplir dos años.
Más allá que la campaña “oficial” de la Semana Mundial de la Lactancia buscará rendir homenaje a las “madres” y ahí cabría reemplazar este término por “personas” que dan el pecho a lo largo de todo el proceso de lactancia, en toda su diversidad, y se explicará el modo en que las familias, las sociedades, las colectividades y el personal de salud pueden prestarles apoyo.
La historia de Ian Rubey, profe de ciencias biológicas, activista de los derechos humanos y varón trans es reconocida mundialmente. Fue quien se animó a gestar a sus mellis, parirlos y amamantarlos con muchísimo amor de padre. No fue fácil, según sus propias palabras, de hecho jamás se animó a hacerlo en público por miedo a vivir algún tipo de violencia: “Si las mujeres sufren distintos tipos de situaciones incómodas amamantando, imaginate amamantar con barba”, dijo entre risas pero sabiendo que era la más pura realidad de esta sociedad, que cuando conoció su historia tuvo diferentes reacciones, muchos apoyando el proyecto familiar y otros tanto con los más bajos insultos y decadentes manifestaciones xenófobas y discriminatorias.
Y como amamantar es una de las expresiones más amorosas del mundo entre adultos y niños, más aún cuando en pleno proceso de gestación aparece amorosamente Patricia, la compañera de Ian, quien a lo largo del camino es la mamá de les mellis y que su amor infinito a pesar de años desde su último embarazo –Patricia es madre y abuela- fruto de sus amores pasados, hizo que incluso ella también pueda amamantar a Manuel y Yanay a la par de su papá, Ian.
La teta de papá nutrió de amor por muchos meses a Manuel y Yanay que no paran de reir, de jugar, de hacer cosas de niños y niñas con dos años. Son felices, lo demuestra cada sonrisa, cada mirada cómplice con mamá y papá… envueltos en los colores de la diversidad desde su concepción misma, son el fruto del coraje de una persona que quiso gestar, independientemente de su género. Usó su cuerpo para cobijar a sus mellis y hoy disfruta de la paternidad sin barreras, la única barrera es la de tu propia imaginación y pensamiento. Él, ella, elles son felices…