Panorama incierto para la actividad de taxis en la ciudad, desde los taxistas describen “un sector en transición”

6 - octubre - 2025

El sector del taxi en Puerto Madryn atraviesa un período económico complejo, marcado por el fin de la temporada de pesca, una merma en el turismo y el aumento constante de los costos. Jorge Román, secretario general del sindicato de peones de taxis, describe un panorama desafiante, aunque con esperanzas puestas en el mercado interno y futuras actualizaciones tarifarias.

Con el cierre de la temporada de langostino alrededor del 10 de octubre, la actividad asociada a la pesca, que generaba un importante movimiento de trabajadores marítimos, ha cesado. “Hemos tenido una caída abrupta”, señala Román, contrastando la situación actual con épocas de mayor demanda, como durante el programa PreViaje.

Turismo con matices

Si bien la apertura de la pingüinera ha impulsado un ligero aumento en el turismo, Román destaca que la mayoría de los visitantes llegan con paquetes “todo incluido” y que se ha registrado un “crecimiento significativo en el alquiler de autos”, especialmente para excursiones a Península Valdés, Valle y Punta Tombo. Esto se traduce en una menor demanda de taxis y remises por parte de los turistas.

Las expectativas en relación con los cruceros también son moderadas. Si bien se espera la llegada de cruceros más pequeños, las grandes compañías que anteriormente atraían a un mayor número de visitantes no estarán presentes esta temporada.

A pesar de las dificultades, Román se muestra optimista y confía en que el “mercado interno” (la actividad local y la reactivación de la pesca provincial) pueda “compensar un porcentaje” de la pérdida de ingresos en los próximos meses.

Recientemente, se implementó una actualización tarifaria del 6%, estableciendo la bajada de bandera en 1.700 pesos y la ficha en 170 pesos (150 pesos para jubilados). Román anticipa que “habrá una actualización más” este año, decidida en conjunto con la cámara de propietarios y el Concejo Deliberante, para compensar el impacto de la inflación y los crecientes costos operativos.

“La esperanza es lo último que se pierde”, concluye Román, destacando la importancia de mantener la calma y buscar estrategias para sostener el sector en un contexto económico desafiante.

Compartí: