Científicos del CENPAT vinculan por primera vez el varamiento masivo de delfines con la presencia de orcas
1 - abril - 2026
En septiembre de 2021 se produjo en la Bahía San Antonio, provincia de Río Negro, la muerte de 52 delfines comunes (Delphinus delphis) tras un varamiento masivo. Dos años más tarde se produjo un hecho similar en el que vararon aproximadamente 570 ejemplares, pero en esta ocasión todos lograron sobrevivir al varamiento. Estos dos eventos extraordinarios fueron monitoreados por científicas y científicos del CONICET quienes trabajaron para detectar cuál o cuáles podrían haber sido las causas de estos varamientos.
“El punto en común que tuvieron ambos eventos estuvo asociado a la presencia de orcas (Orcinus orca) en el área los mismos días en que se produjeron los varamientos. Más aún, en ambos varamientos tenemos la cronología completa de cómo fueron detectados los delfines, la presencia de las orcas y la dirección de traslado de las manadas, cuando finalmente entraron en la Bahía de San Antonio y se produjeron los varamientos”, explica Alejandra Romero, investigadora del Centro de Investigación Aplicada y Transferencia Tecnológica en Recursos Marinos Almirante Storni (CIMAS, CONICET-UNComa-INIDEP-Gobierno de Río Negro).
Primer varamiento
Según cuentan los especialistas, en ambos eventos, los delfines exhibieron movimientos atípicos hacia la costa, alta cohesión y desorientación poco después de que se avistaran las orcas. En ambos eventos registramos comportamientos inusuales previos al varamiento. En el primer caso, un grupo de más de 30 delfines fue registrado durante al menos 30 minutos cerca de la costa, en aguas someras próximas al Puerto de San Antonio Este. Los delfines permanecieron sumergidos, emergiendo solo brevemente para exponer una pequeña porción de sus aletas dorsales al respirar: “Posteriormente se desplazaron a aguas más profundas, y no tuvimos registro de su comportamiento hasta que finalmente comenzaron a aparecer las carcasas de los animales muertos”, agrega Romero.
Segundo episodio
En el segundo evento, que involucró un número mucho mayor de individuos, se observaron cambios más marcados en la dinámica del grupo. Inicialmente, el grupo principal se mantuvo cohesivo, desplazándose hacia zonas costeras someras en lugar de dirigirse a aguas más profundas. Luego, el grupo comenzó a fragmentarse en varios subgrupos que se dirigieron directamente hacia la costa, quedando varados en varias oportunidades. Durante un período de aproximadamente dos horas, se registraron eventos de varamiento repetidos a lo largo de unos 200 metros de línea de costa. Los individuos varados fueron posteriormente reflotados mediante esfuerzos coordinados de autoridades locales, voluntarios y miembros de la comunidad. “En resumen, en ambos eventos se observaron patrones similares: la permanencia en aguas someras, la falta de desplazamiento hacia zonas seguras, y la pérdida de cohesión y direccionalidad del grupo”.
Necropsias
En el primer evento, donde murieron 52 ejemplares, los científicos del CIMAS pudieron recuperar 38 para una necropsia completa. Los resultados de los exámenes indicaron que todos los individuos examinados se encontraban en buen estado general, sin evidencia significativa de lesiones físicas agudas, enfermedades o marcas externas visibles relacionadas con la captura incidental. “Todos los delfines examinados se encontraban en buen estado nutricional y no presentaban lesiones externas ni internas compatibles con traumatismos, capturas accidentales o colisiones con embarcaciones, lo que sugiere que tales causas antropogénicas eran improbables. Además, la ausencia de presas ingeridas recientemente en el contenido estomacal de los individuos examinados sugiere que una persecución peligrosa de presas no fue la causa inmediata del varamiento”, expresa la científica del CENPAT y agrega que “los datos recopilados en este estudio sugieren que los recientes varamientos masivos de delfines comunes en el Golfo de San Matías están relacionados con la mayor presencia y actividad de las orcas en la zona. Como depredadores superiores, se sabe que las orcas se alimentan de pequeños cetáceos y su creciente proximidad a la costa podría estar empujando a los delfines comunes hacia aguas menos profundas por fuera de su área de distribución, aumentando así su riesgo de varamiento”.
Primera vez
Junto a Alejandra Romero trabajaron Magdalena Arias, Guillermo Svendsen, Jésica Hombre y Raúl González del CIMAS, Matías Mancuso de la Facultad de Ciencias Marinas (FACiMar, UNComahue), la veterinaria Nubi Reyes y Enrique Crespo del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET).
“Según nuestro conocimiento no hay registros donde se indique la causalidad de los varamientos de defines a la persecución por orcas. En la literatura se ha mencionado a la presencia de predadores como una de las posibles causas de los eventos de varamientos masivos en cetáceos pero no hay registros certeros donde se asocien ambas variables. Entendemos que nuestro trabajo representa el primer registro de la conexión entre la presencia de orcas y el varamiento masivo de delfines”, finaliza la investigadora.
