Historias de ballenas: El reencuentro con Hueso que hoy tiene 24 años
18 - octubre - 2023
¿Se puede conocer cuántos años tiene una ballena? Sí. A partir del trabajo de Fotoidentificación del Instituto de Conservación de Ballenas sí y en el caso de Hueso, tiene 24 años.
Durante la temporada de estudios 2023 en Península Valdés, el equipo de investigadores del ICB tuvo un encuentro en el mar con “Hueso”, una ballena conocida desde su nacimiento que además es parte del Programa de Adopción. Allí estaba Mariano Sironi, que fue quien la identificó cuando era una cría y realizó varios de los registros de su historia de vida.
En 1999, Mariano Sironi, Director Científico del Instituto de Conservación de Ballenas durante su primera temporada de toma de datos desde el observatorio de la estación de investigación «Campamento 39» en el Golfo San José, registró varias crías que luego serían importantes en su estudio.
Entre otras, fotografió un ballenato con una mancha particular sobre su espalda en forma de hueso. En ese momento, espontáneamente así la llamó en sus notas: Hueso. Ella tiene otras dos manchas en el lomo y la mancha ventral sube sobre su flanco izquierdo, por lo cual es una ballena fácil de identificar. Sin saberlo, en aquel momento comenzaba una larga historia compartida entre una ballena y un hombre, que ya lleva un cuarto de siglo nutriéndose de nuevos encuentros.

Mariano recuerda: “Hueso era una cría muy activa. Muchas veces la vi saltando y jugando alrededor de su madre. Un año más tarde, volví a verla ya destetada en el año 2000 y transformada en una joven ballena, independiente y muy sociable. La vi muchas veces, acompañada de otras ballenas jóvenes como Mochita, quien también participa de nuestro Programa de Adopción, y Rombita, más tímida, todas nacidas en 1999”.
Seis años después, en 2006, Mariano realizaba observaciones de comportamiento de una madre y su ballenato desde un acantilado en el Golfo Nuevo, cuando irrumpió en el campo visual de su telescopio otro ballenato muy activo y curioso, que interrumpió el descanso de las ballenas que observaba. Detrás de él apareció su madre, siguiéndolo rápidamente. Las características manchas blancas en la espalda de la madre hicieron gritar de asombro a Mariano, cuando supo que esa hembra era Hueso con su primera cría. Con sólo siete años de edad, Hueso se había convertido en madre.
Tres años más tarde, en 2009, se volvió a registrar a Hueso en el Golfo Nuevo durante el relevamiento aéreo de Foto identificación.
En 2014, con 15 años de edad, pasó nadando frente a la estación de investigación en la misma bahía que visitaba cuando era recién nacida. Mariano relata: “Cuando con el telescopio vi sus manchas blancas, mi corazón dio un vuelco en mi pecho. Yo estaba solo ese día y corrí como loco, bajé a la playa a saludarla, y luego tomé la cámara para registrar a Hueso con su tercera cría.
El siguiente encuentro fue en septiembre de 2019, mientras Mariano tomaba datos desde la costa junto a la investigadora Candelaria Piemonte. Una vez más, Hueso sorprendió apareciendo en el campo visual del telescopio, cuando pasó frente a la estación de investigación en una tranquila tarde de primavera… con 20 años de edad y con su cuarta cría conocida.
El domingo 24 de septiembre de 2023, en un día de sol y mucha calma en el mar, investigadores del ICB navegaban en el bote de investigación, el “Gris”. Tomaban imágenes desde un drone para foto identificar ballenas y colectaban biopsias de piel y grasa para realizar diversos análisis de la tesis doctoral de Camila Muñoz Moreda, investigadora del ICB y del CESIMAR de Puerto Madryn. Por la tarde, mientras Agustina Donini, veterinaria del Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral, tomaba notas, Kichi Pérez Aagard fotografiaba con el drone una ballena a la que describió “con manchitas blancas en la espalda”, era Hueso.
Cada registro de Hueso es un dato nuevo sobre su historia de vida que ayuda a comprender mejor la biología y el comportamiento de las ballenas francas, y cómo éstos pueden verse afectados por las cambiantes condiciones ambientales actuales. En los registros iniciales, Hueso contribuyó con información clave para entender el comportamiento y desarrollo social de las ballenas francas juveniles. De los varios registros en el catálogo de fotoidentificación, cinco fueron con crías, incluido el nuevo encuentro. Gracias a estos datos, sabemos que Hueso es una ballena muy fiel a su sitio de nacimiento en Península Valdés.
