La cámara hiperbárica atendió 40 casos de intoxicaciones por monóxido de carbono en el 2026
2 - octubre - 2026
El servicio de medicina hiperbárica del Hospital Andrés Ísola continúa consolidándose como un referente de salud no solo a nivel local, sino también para localidades vecinas de la Patagonia, como Neuquén, Bariloche, Viedma y comunidades cercanas de Chubut. Sergio Hornung, médico hiperbárico y responsable del área, brindó precisiones sobre el alcance de este tratamiento, que ya acumula aproximadamente 4.100 sesiones realizadas hasta el momento.
En el ámbito de las urgencias, la intoxicación por monóxido de carbono es la intervención más frecuente que atiende el servicio, especialmente durante la época invernal. Hornung detalló que este año han registrado aproximadamente entre 30 y 40 casos de intoxicaciones por monóxido de carbono, los cuales suelen darse en grupos familiares.
Al comparar estas cifras con periodos anteriores, el especialista señaló que la cantidad de casos se mantiene “dentro de la media”. Asimismo, indicó que la incidencia ha ido en descenso en comparación con los primeros años de intervención del servicio; específicamente, en 2019 se registró un volumen muy alto de intervenciones y, desde entonces, la tendencia ha ido decreciendo.
La segunda emergencia en orden de frecuencia corresponde a los accidentes de buceo, una contingencia mucho menos habitual que registra entre dos y tres casos al año.
La cámara hiperbárica se utiliza para abordar una amplia variedad de patologías y situaciones clínicas. Entre los tratamientos habituales se encuentran pie diabético, úlceras en miembros inferiores, lesiones traumáticas y óseas. A ellos se suman procesos postquirúrgicos y emergencias médicas, principalmente intoxicaciones por monóxido de carbono y accidentes de buceo.
El tratamiento consiste en ingresar a un recinto donde se aumenta la presión atmosférica mediante un sistema que introduce aire comprimido. Al alcanzar una presión determinada (por ejemplo, 2 ATA), el paciente comienza a respirar oxígeno. Bajo estas condiciones de mayor presión, el oxígeno difunde mucho más en el organismo. Mientras que a presión normal la concentración es menor, en la cámara la concentración de oxígeno en los tejidos llega a ser cuatro veces mayor.
Este proceso favorece la desinflamación, la cicatrización y la recuperación de los tejidos, actuando directamente sobre los mecanismos de la inflamación y promoviendo la generación de nuevo tejido. Además, Hornung destacó que el uso de la cámara permite abaratar costos y acortar los tiempos en comparación con los tratamientos tradicionales, que suelen ser más extensos y costosos.
Físicamente, la cámara tiene capacidad para albergar a tres personas en su interior y a una persona adicional en la antecámara. Durante la sesión, la única sensación que experimentan los pacientes es la de “apunamiento” (similar a la que se siente al subir a un avión o bajar una montaña), requiriendo únicamente compensar los oídos.