La revista Science publicó una nota sobre los 400 becarios posdoctorales despedidos del CONICET
15 - agosto - 2026
La revista Science, una de las publicaciones científicas de mayor alcance internacional, acaba de publicar un artículo sobre la situación de los casi 400 becarias y becarios postdoctorales del CONICET que perdieron su vínculo con el organismo el 31 de julio.
Es la segunda vez que Science aborda la crisis del sistema científico argentino: en noviembre de 2024 publicó un artículo sobre la reducción del personal del sector, bajo el título “Scienticide”. La cobertura de la prensa científica internacional confirma que lo que ocurre en Argentina es seguido con preocupación fuera del país.
Por qué quedaron en la calle
El CONICET dio de baja las becas posdoctorales de casi 400 investigadoras e investigadores el 31 de julio del corriente año de forma masiva, mientras otra tanda quedará fuera del sistema en los próximos meses. Todos los afectados se presentaron a la convocatoria 2025 para el ingreso a la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico (CICyT 2025), la cual cerró el 30 de abril del corriente año.
Las evaluaciones de tales presentaciones están en curso y los resultados recién se publicarían a partir de agosto de 2027, con efectivización estimada durante los siguientes 3 ó 4 años. En consecuencia, los investigadores e investigadoras quedaron sin ingresos y sin cobertura de salud mientras esperan una definición que no depende de ellos.
La responsabilidad de Daniel Salamone
El Directorio del CONICET votó a favor de otorgar las prórrogas. Firmaron la declaración de respaldo cinco de sus ocho integrantes, representantes de todas las grandes áreas del organismo: Alberto Baruj, Gran Área de Ciencias Agrarias, de Ingeniería y de Materiales, Claudia Capurro, Gran Área de Ciencias Biológicas y de la Salud, Roberto Rivarola, Gran Área de Ciencias Exactas y Naturales, Mario Pecheny, Gran Área de Ciencias Sociales y Humanidades y Jorge Aliaga, en representación del Consejo de Universidades. En tanto que el presidente del organismo, Daniel Salamone, se abstuvo.
La ampliación presupuestaria necesaria para efectivizar esas prórrogas depende de la Jefatura de Gabinete, y la gestión para obtenerla corresponde a la presidencia del CONICET. Es decir, la máxima autoridad del organismo no acompañó la decisión de su propio Directorio y es quien debe reclamar los fondos que permitan cumplirla.
El colectivo realizó múltiples gestiones ante la Presidencia del CONICET sin recibir respuesta formal. El 29 de julio, durante una movilización en el Polo Científico, se entregó un nuevo pedido de prórroga dirigido a Salamone. Las becas vencieron dos días después.
La situación en números
379 becarias y becarios perdieron su vínculo con CONICET, lo que implica la interrupción de 379 líneas de investigación. La prórroga requiere entre 2.000 y 3.000 millones de pesos, una cifra menor en términos del presupuesto nacional.
El financiamiento está disponible en Jefatura de Gabinete y no se destina por una decisión política. A este grupo se suman becarias y becarios de otras cohortes con prórrogas extraordinarias por enfermedad, embarazo u otras situaciones de vulnerabilidad.
Persisten 585 cargos de CICyT 2022 y 400 de CICyT 2023 sin efectivizar, además de las altas pendientes de Personal de Apoyo. El sistema científico argentino perdió 8 puestos de trabajo por día desde diciembre de 2023 hasta la fecha. La inversión en ciencia y tecnología cayó del 0,17% del PBI (2002, post crisis) al 0,14% actual.
Antecedentes
El 1 de julio, en la reunión de Directorio donde se esperaba una respuesta, la comunidad fue reprimida por personal de Infantería en el Polo Científico. El 30 de julio, diputados del Frente de Izquierda presentaron un proyecto de ley (expediente 3579-D-2026) para prorrogar las becas hasta la publicación de los resultados. A su vez, el 10 de agosto se realizó una Audiencia Pública en la Cámara de Diputados de la Nación que contó con el apoyo de diputados y senadores de diversos bloques políticos y de organizaciones sociales y gremiales. El reclamo cuenta con el apoyo de más de un centenar de universidades, institutos y asociaciones científicas nacionales e internacionales, y de más de 2.200 investigadores de todo el mundo, entre ellos 28 premios Nobel.