Mayor desgaste energético para las ballenas francas por el impacto de los ataques de gaviotas
6 - agosto - 2021
Un estudio realizado en forma colaborativa con investigadores internacionales muestra que las ballenas francas australes de Península Valdés (Argentina) a diferencia de las de Head of Bight (Australia) muestran un cambio de comportamiento y un mayor gasto energético debido a los ataques de gaviotas cocineras. Este estudio fue recientemente publicado en la revista Marine Ecology Progress Series.
El equipo de investigación del Instituto de Conservación de Ballenas participó de este estudio realizado entre especialistas de 8 instituciones de 6 países. Los resultados muestran que los ataques de las gaviotas cocineras afectan el comportamiento y gasto energético de las ballenas francas australes de Península Valdés. Para llegar a esta conclusión, los investigadores, a partir de videos tomados desde drones, compararon el comportamiento de ballenas francas australes en dos sitios: uno con ataques (Península Valdés, Argentina) y otro sin ataques (Head of Bight, Australia) de gaviotas cocineras.
El Dr. Mariano Sironi, Director Científico del Instituto de Conservación de Ballenas y coautor del trabajo describe que: “Si bien hemos estudiado los ataques de gaviotas a las ballenas francas de Península Valdés desde la década del noventa, es la primera vez que estimamos la magnitud de los cambios de comportamiento causados por los ataques en base a videos, y comparándolos con una población no perturbada como la de Australia.”
Comparando las ballenas francas de Argentina y Australia
Para comprender los impactos de las gaviotas sobre las ballenas francas de Península Valdés, se realizó una comparación con una población similar, pero sin ataques de gaviotas, en Head of Bight, Australia. Se analizaron videos tomados desde drones para documentar los efectos de los ataques en el comportamiento de madres y crías. Se observó que al ser atacadas por las gaviotas las ballenas de Argentina reaccionaron con movimientos inmediatos rápidos y energéticamente costosos, como arquear el lomo, sumergirse, acelerar la natación, o golpear el agua con la cola o las aletas.
También fue muy frecuente el registro de una estrategia que desarrollaron las ballenas de Valdés para evitar el ataque de las gaviotas. Se trata de un modo de respiración conocido como “respiración oblicua” en el cual emergen del agua en posición inclinada, sacando solo la cabeza y los espiráculos para respirar, pero manteniendo el lomo sumergido. Esta posición anormal hace que luchen contra su flotabilidad natural, lo que puede tener un costo energético mayor a la respiración habitual. La respiración oblicua sólo se registra en Península Valdés y no ha sido documentada en ninguna otra población de ballenas del mundo, aunque sí hay registros ocasionales de ataques de gaviotas y petreles a ballenas en otros sitios.
A pesar de esta estrategia de evasión, las ballenas de Valdés y sus crías incrementan su frecuencia respiratoria durante los ataques de gaviotas e incluso cuando no están siendo atacadas, la tasa de respiración sigue siendo más alta que en Australia.
La Dra. Marcela Uhart, veterinaria de la Universidad de California, Davis y coautora de la investigación destaca: “Una frecuencia respiratoria más alta significa que las ballenas requieren más oxígeno y eso conlleva un mayor desgaste energético para mantener activo su metabolismo. Estas mayores demandas energéticas pueden afectar negativamente las reservas de grasa de las ballenas y su condición corporal, y en consecuencia afectar su supervivencia y reproducción”.
