Mortandad de ballenas adultas y juveniles en Península Valdés: Ya son 30 ejemplares muertos en el Golfo Nuevo

14 - octubre - 2022

Investigadores del Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral continúan tomando muestras de las ballenas francas adultas y juveniles localizadas muertas en el Golfo Nuevo. Se trabaja sobre la hipótesis que relaciona estas muertes con la intoxicación por floraciones algales nocivas (“mareas rojas”), ya que en muestras de plancton y bivalvos del lugar se detectaron niveles muy elevados de biotoxinas.

Desde la aparición del primer ejemplar el 24 de septiembre hasta el lunes 10 de octubre se registraron un total de 18 individuos adultos y juveniles muertos en diferentes áreas del Golfo Nuevo y en condiciones similares. El martes 11 de octubre, con el objetivo de detectar posibles nuevos casos y contabilizar el total de animales adultos muertos durante este evento, el Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral (PMSBFA) realizó un relevamiento aéreo de las costas de los Golfos Nuevo y San José de Península Valdés.

Como resultado de este vuelo, se informa que no se detectaron ballenas adultas o juveniles muertas en el Golfo San José. Por el contrario, en el Golfo Nuevo, a los 18 individuos ya confirmados anteriormente, se sumaron 12 nuevos casos. De este modo, el conteo de ballenas muertas de estas clases de edad hasta el día 13 de octubre es de 26 adultas y 4 juveniles, totalizando 30 individuos en la presente temporada.

El Dr. Mariano Sironi, Director Científico del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) y co-director del PMSBFA informa que: “Cabe destacar que todos los individuos hallados durante el relevamiento aéreo se encuentran en un estado de descomposición avanzado, sugiriendo una fecha de muerte en un lapso de tiempo similar y que muchos se encuentran en áreas de difícil acceso. El equipo científico del Programa examinará los nuevos individuos relevados durante los próximos días para continuar el monitoreo de este evento inusual de mortandad de ballenas en Península Valdés.”

Mientras tanto, avanzan las investigaciones del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) y del Laboratorio de Fitoplancton de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco para dilucidar la relación de las muertes de ballenas con biotoxinas producidas por microalgas tóxicas durante el actual evento de marea roja en la zona. Los primeros resultados se darán a conocer en cuanto estén disponibles.

La Médica Veterinaria Agustina Donini, Coordinadora de Campo del PMSBFA describe que: “Las ballenas que examinamos hasta ahora se encontraron en buen estado general, con condición corporal excelente, presentando un correcto espesor en su capa de grasa (medidos en 9 regiones diferentes) y abundante presencia de grasa en cavidad abdominal y en diferentes tejidos internos. En varias pudimos constatar la presencia de contenido en el aparato digestivo, indicando su alimentación previa a la muerte. Ningún ejemplar presentó evidencias de lesiones anormales ni heridas traumáticas recientes que expliquen su muerte.”

La Dra. Marcela Uhart, co-directora del PMSBFA y Directora del Programa Latinoamericano, Karen C. Drayer Wildlife Health Center, Universidad de California, Davis, detalla: “Hemos recolectado una serie de muestras de órganos, tejidos y fluidos de las ballenas que son primordiales para detectar la presencia de biotoxinas, que investigamos como posible causa de muerte de estas ballenas, a consecuencia de la intensa floración algal y elevados niveles de biotoxinas detectadas en plancton y bivalvos de la zona. Las muestras de las ballenas ya han sido pre-procesadas en instalaciones del CESIMAR, CCT CENPAT, CONICET, y serán analizadas por las Dras. Nora Montoya y Belén Mattera del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP). Una vez analizadas comunicaremos los primeros resultados en cuanto estén disponibles, en un plazo estimado de un par de semanas.”

Además, se analizaron muestras de plancton colectadas en dos sitios del Golfo Nuevo el 27 y 28 de septiembre, por la Dirección Provincial de Pesca y por la investigadora Valeria D’Agostino del CESIMAR, CCT-CENPAT, CONICET. El plancton fue examinado e identificado por la oceanógrafa Viviana Sastre y la Dra. Norma Santinelli del Laboratorio de Fitoplancton, Instituto de Investigación de Hidrobiología de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB).

Marea roja: un fenómeno natural potenciado por actividades humanas

El fitoplancton está compuesto por microalgas que son los principales productores primarios del océano, al captar la energía solar a través de la fotosíntesis. La gran mayoría son inocuas, pero algunas generan biotoxinas naturales, así como existen algunas especies de hongos que son venenosos. En condiciones ambientales apropiadas, que incluyen temperatura adecuada, horas de luz en aumento (como sucede en primavera), y la presencia de nutrientes en el agua, las algas pueden reproducirse velozmente y cuando son tóxicas generan las llamadas “floraciones algales nocivas”, también conocidas como “mareas rojas”, ya que algunas pueden dar esta coloración al agua.

Las autoridades sanitarias y de Pesca monitorean regularmente los niveles de toxinas. Cuando detectan niveles altos, declaran la “veda por marea roja”, prohibiendo la recolección, comercialización y consumo de moluscos bivalvos para prevenir intoxicaciones.

El Dr. Sironi explica: “Las actividades humanas tienen un efecto directo en la ocurrencia de las floraciones algales nocivas costeras. Las algas se ven favorecidas por el aumento de la temperatura del mar por el calentamiento global, sumado al exceso de nutrientes (eutrofización) que llegan a los cuerpos de agua, entre otras vías, por el vertido de efluentes cloacales e industriales mal tratados, y por los fertilizantes que filtran desde los campos hacia los ríos y el mar, aportando nitrógeno, fósforo y otros elementos que las algas utilizan. Es un fenómeno que se está acentuando a nivel mundial.”

Las ballenas como indicadoras de salud del océano

Si bien las aguas de Península Valdés son una zona de cría y reproducción de ballenas francas, también utilizan esta zona para alimentarse, principalmente de copépodos, cuando comienza la primavera. Las primeras observaciones durante las necropsias concluyeron que los individuos se habían alimentado previo a su muerte.

Al no encontrarse signos de lesiones traumáticas por enmallamientos o colisiones, y teniendo en cuenta el buen estado corporal de los individuos, la hipótesis que continúa vigente y aún en análisis, es que al alimentarse del zooplancton ingirieron estas biotoxinas y murieron intoxicadas. Es importante aguardar los resultados de laboratorio para confirmar esta hipótesis.

La población de ballenas francas de Península Valdés se encuentra en buen estado de conservación, aumenta cada año y es considerada “de preocupación menor” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). En base a esto, es probable que su dinámica a gran escala no se vea afectada por un evento como el actual, si se mantiene acotado y no recurrente cada año.

Sin embargo, la muerte de cada ballena adulta representa una pérdida importante considerando su bagaje genético y su conocimiento ancestral de los procesos y rincones del océano que habitan. Además, en nuestro caso conocemos más de 4.000 ballenas de esta población de manera individual, por lo que cada muerte se siente de manera especial. Nuestro compromiso es investigar en profundidad para continuar protegiéndolas hoy y a sus generaciones futuras.

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