Prevención del suicidio: “Quien se suicida no quiere morir, quiere dejar de sufrir”
8 - septiembre - 2026
A días del 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, la psiquiatra Vanina Botta advirtió sobre el crecimiento de una problemática que afecta especialmente a adolescentes y jóvenes. En Argentina se registraron 5.209 suicidios durante 2025, mientras la especialista remarcó que prevenir también implica garantizar el acceso a la atención en salud mental.
El próximo 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha que vuelve a poner en agenda una problemática de salud pública que atraviesa a familias, instituciones y comunidades enteras.
En diálogo con NoticiasPMY, la psiquiatra Vanina Botta planteó la necesidad de hablar del suicidio de manera responsable, derribar prejuicios alrededor de la salud mental y, fundamentalmente, generar herramientas que permitan detectar situaciones de sufrimiento y pedir ayuda a tiempo.
Los últimos datos disponibles a nivel nacional muestran la magnitud del problema. El Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) registró 5.209 suicidios durante 2025, con una tasa de 11,8 cada 100.000 habitantes mayores de cinco años. La cifra es la más elevada de la serie 2016-2025. En 2024 se habían registrado 4.249 casos.
Es importante señalar que no existe todavía una estadística anual consolidada para 2026: los 5.209 casos corresponden a 2025 y constituyen el último dato nacional disponible durante este año.
Jóvenes y varones, entre los grupos que más preocupan
Botta puso especial énfasis en lo que sucede entre adolescentes y jóvenes y señaló que alrededor del 80% de las muertes corresponden a varones. El dato nacional disponible ubica esa proporción en 78,6%.
Para la especialista, esa diferencia también obliga a preguntarse por los mandatos culturales que pueden dificultar que los hombres expresen su sufrimiento.
“Tenemos que pensar algunas cuestiones en relación al género y a por qué al varón le cuesta pedir ayuda, contar lo que le pasa, contar que se siente triste”, sostuvo.
La psiquiatra remarcó, sin embargo, que no existe una única explicación detrás de una conducta suicida. Se trata de un fenómeno multicausal y multifactorial, en el que pueden confluir depresión, trastornos de ansiedad, consumos problemáticos, experiencias traumáticas durante la infancia y condiciones sociales, económicas y culturales.
A ello se agregan problemáticas que atraviesan especialmente a las nuevas generaciones, como ciberbullying, ciberacoso, grooming y apuestas online, además de situaciones de endeudamiento y aislamiento.
“No alcanza con decirle a la población que pida ayuda”
Uno de los puntos centrales planteados por Botta es que las campañas de prevención no pueden limitarse a recomendar que una persona consulte cuando atraviesa una crisis.
“No alcanza con decirle a la población ‘pedí ayuda’. También la población tiene que tener a dónde ir, a dónde ser asistida”, afirmó, y consideró necesario colocar en agenda la accesibilidad a los servicios de salud mental.
En este sentido, sostuvo que así como existen factores de riesgo, también hay numerosos factores protectores que pueden fortalecerse desde las familias, las instituciones educativas, los grupos de pertenencia y el sistema sanitario.
Y sintetizó uno de los conceptos centrales para comprender el problema: “Quien se quita la vida, quien se suicida, no es que se quiere morir, es que quiere dejar de sufrir”.
Ese sufrimiento psíquico puede llevar a una persona a sentir que aquello que está atravesando nunca terminará. Allí, explicó Botta, resulta fundamental la presencia de otros capaces de escuchar, acompañar y ayudar a encontrar alternativas.
Puerto Madryn y la importancia de escuchar a los adolescentes
En el plano local, Botta recordó el trabajo realizado por Buenos Vínculos, organización integrada principalmente por familiares y madres que trabajan en prevención y postvención. Según el relevamiento mencionado por la profesional, durante 2024 se registraron 19 muertes por suicidio en Puerto Madryn.
También destacó una experiencia que actualmente funciona en la ciudad: un programa audiovisual de streaming sobre salud mental adolescente realizado por adolescentes, con participación de jóvenes de diferentes escuelas.
La propuesta combina información científica y estadística con la propia mirada de los chicos sobre los problemas que los atraviesan.
“Muchas veces hablamos de ellos o sobre ellos y no los escuchamos”, reflexionó Botta.
Para la psiquiatra, acompañar no siempre significa encontrar inmediatamente las palabras correctas. Escuchar sin juzgar, compartir un mate o simplemente permanecer al lado de alguien que está atravesando un momento de profundo dolor también puede constituir una forma de cuidado.
Hablar, acompañar y también tratar
Botta remarcó finalmente que existen situaciones que requieren intervención profesional y recordó que la depresión tiene tratamiento, tanto psicológico como, cuando está indicado, psiquiátrico y farmacológico.
Por eso consideró que el denominado Septiembre Amarillo también debe servir para terminar con los prejuicios que todavía existen respecto de los tratamientos de salud mental.
“Hay tratamientos disponibles psicológicos, médicos y psiquiátricos para quienes estén pasando episodios depresivos”, explicó.
El mensaje de cara al próximo 10 de septiembre es claro: hablar responsablemente del suicidio no incentiva el problema, sino que puede abrir una puerta para prevenirlo. Escuchar, detectar cambios, acompañar y garantizar que exista un lugar al cual recurrir forman parte de una responsabilidad que excede al sistema sanitario y compromete a toda la comunidad.
Ante una situación de crisis o sufrimiento emocional, la Línea Nacional de Salud Mental 0800-999-0091 brinda orientación y apoyo las 24 horas, todos los días.