Prevención del Suicidio: Se realizó un taller sobre la temática en la Biblioteca Güemes de Puerto Madryn
27 - noviembre - 2022
El suicidio es una tragedia que afecta no solo a las propias víctimas, sino también a familiares, grupos de cercanía, el entorno laboral, la escuela. Pese a tratarse de un problema de salud pública, incluso hoy sigue siendo un tema descuidado por estar rodeado de estigmas, prejuicios y tabúes, que sin lugar a dudas dificultan el acceso a una atención psicológica apropiada y la correcta contención emocional, entre otras cuestiones.
Atendiendo esta realizad, se realizó un taller abierto y gratuito sobre “Prevención del suicidio” en la Biblioteca Popular Güemes de Puerto Madryn, el cual estuvo a cargo de la Psicóloga Social, Lidia Escobar y conto con la participación de vecinos, vecinas de la ciudad como así también estudiantes del centro de educación primaria de adultos dependiente de la escuela 617 que funciona en la Biblioteca Popular.
Eugenia Tassano, organizadora del encuentro, destacó la presencia e interés de la gente y agradeció a la comisión directiva de la biblioteca por el espacio.
El abordar la complejidad de las conductas suicidas comienza por identificar los factores de riesgo y de protección. Los factores de riesgo clave abarcan desde los sistemas sanitarios y la sociedad hasta los niveles comunitario, relacional e individual.
El Día Mundial de la Prevención del Suicidio (DMPS) se estableció el 10 de septiembre y fue propuesto por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) y avalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
De acuerdo con especialistas del Capítulo de Suicidología de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA), en el país, entre 2018 y 2020, la cantidad de suicidios disminuyó más de un 13%. No obstante, resaltaron que hubo un incremento de las llamadas a las líneas telefónicas del Estado habilitadas 24/7 – el 0800 999 0091- para abordar este problema desde la irrupción de la pandemia.

Qué cosas hay que saber sobre el suicidio
Una de las ideas más instaladas en relación al suicidio es que se trata de un acto individual con un propósito claro. Sin embargo, cada vez más, este evento de la vida humana es considerado en toda su complejidad, teniendo un alcance colectivo, como problema sanitario y social.
“La persona que se suicida no desea morir”. La persona que tiene ideas suicidas está transitando una situación de ambivalencia en su vida, es decir, desearía morir si su vida continúa de la misma manera, pero desearía vivir si se produjeran cambios significativos en ella.
“La persona que dice o amenaza con quitarse la vida, no lo hace”. La mayoría de las personas que se suicidan, hicieron saber el propósito de acabar con su vida. Toda persona antes de cometer un intento de suicidio evidencia una serie de señales que de ser detectada a tiempo puede ayudar a evitarlo. El suicidio no ocurre sólo por impulso.
El suicidio o intento de suicidio puede ocurrir durante un proceso depresivo o no. Los comportamientos suicidas se han asociado con depresión, abuso de sustancias, esquizofrenia y otros padecimientos mentales, además de comportamientos destructivos y agresivos. Sin embargo, esta asociación no se debe sobrestimar. No hay una relación directa entre el sufrimiento que padece quien desea terminar con su vida y los padecimientos o enfermedades mentales.
Hablar con una persona sobre sus intenciones de matarse no incrementa la posibilidad de cometer suicidio. Dialogar sobre el tema reduce la posibilidad de cometerlo y puede ser una oportunidad para ayudar a quien está padeciendo.
No debe asociarse el suicidio y el intento de suicidio con acciones de cobardía o valentía, tampoco con hechos románticos o heroicos. No es menor destacar que la acostumbrada asociación que se realiza desde los medios de comunicación del suicidio con hechos delictivo al anunciarlos en las secciones policiales, debe ser cuestionada.
“Los niños no se suicidan”. Sin embargo, una vez que un niño adquiere el concepto de muerte puede cometer suicidio. La tendencia al suicidio no es hereditaria. Lo que sí puede trasmitirse por medio de la educación es la visión sobre el suicidio como una forma de solución a los problemas.