Puerto Madryn y distintos puntos de Patagonia emergen entre los destinos elegidos por observadores de aves

3 - diciembre - 2023

Télam publicó en las últimas horas una nota con un especialista – Francisco Táboas, divulgador científico integrante de Parques Nacionales- en donde se destacan los destinos de Patagonia, incluido Puerto Madryn, dentro de los destinos emergentes elegidos por los observadores de aves.

El extenso y prístino paisaje de la Patagonia argentina se presenta como un destino en pleno ascenso para quienes disfrutan de la contemplación de aves, con propuestas aptas para todo público en verano y otras más desafiantes en invierno, que convocan a observadores avanzados y profesionales que persiguen, entre otras especies, al macá tobiano, endémica de la región y en peligro de extinción.

“En verano, la costa patagónica es súper interesante porque hay aves que no se ven en ningún otro lugar del mundo, como el quetru cabeza blanca, los cachalotes castaño y pardo, el canastero patagónico, el gallito arena y la viudita chica”, explicó a Télam Francisco Táboas, divulgador científico y vocal de la Administración de Parques Nacionales (APN) por el Ministerio de Turismo y Deportes.

“Estas aves -continuó el especialista- son típicas del país, pertenecen a la ecorregión del monte, que está a mitad de camino entre la estepa y el espinal, y que se distribuye en diagonal, de la costa patagónica de Río Negro y Chubut a Salta, atravesando La Pampa, Mendoza y San Luis, sin llegar a cruzar a Bolivia”.

En verano, las temperaturas en la Patagonia presentan una media que oscila entre 20 y 25 grados, condición que permite disfrutar de actividades al aire libre, con una vegetación que florece en todo su esplendor y lagos y ríos que se llenan de vida.

“Uno de los puntos más visitados por turistas extranjeros y nacionales es la costa de Chubut, porque en el mismo viaje se ven aves endémicas que están en los montecitos y todas las aves de la costa, como los pingüinos, cormoranes, un montón de bichos que son interesantes desde todo punto de vista”, contó Táboas.

Algunos destinos destacados son Puerto Madryn y Península Valdés; hacia el sur, a menos de 325 kilómetros, la ciudad de Camarones, el área natural protegida Cabo dos Bahías y Bahía Bustamante, un pueblo alguero en el que viven menos de cincuenta habitantes, y a medio camino, la pingüinera de Punta Tombo.

En la ciudad, el Flamenco Austral

¿Quién no se paró a observar el comportamiento de los flamencos rosados a orillas del Golfo Nuevo o en algunos casos en La Laguna, en pleno corazón de la ciudad? Estos son sólo una muestra de variada cantidad de aves que visitan y/o residen en la ciudad y la zona cercana de Puerto Madryn.

En La Laguna, existe un espacio que es justamente para poder llevar a cabo la observación de aves, aunque en más de una oportunidad se vandalizó, se pretende continuar poniendo el valor ese espacio en el que los vecinos del lugar remarcan el espectáculo que brindan las aves en distintos momentos del año.

Es importante destacar que además de los pingüinos, ave por demás requerida para su contemplación en lugares como Punta Tombo y Península Valdés, el Flamenco rosado es más esbelto que la espátula rosada. Cuello más largo, pico corto y curvo hacia abajo; cuerpo rosado; las plumas que cubren las alas son casi rojas y las puntas de las alas (remeras) negras; patas largas grises claras, salvo articulación y pie de color rojo. Juvenil: casi blanco salvo remeras negras y hombros castaños.

A menudo inmóvil en el agua con una pata encogida; o bien pasando el pico por el agua. Las bandadas son de tres o seis individuos pero es posible ver más de 30; en la época de cría son muy numerosas. Vuela con el cuello y las patas estiradas.

El modo en que se alimenta es muy particular, ya que pone el pico de manera inversa -la parte superior sobre el fondo del agua-, y con unos movimientos rápidos filtra el agua para capturar pequeños insectos acuáticos, moluscos y crustáceos. Algunos de estos últimos son los que le aportan el pigmento que le da ese color tan llamativo a su plumaje.

Fotos Mario Acosta -El ojo que todo lo ve

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