10 de Enero: Día de las Mujeres Migrantes
9 - enero - 2023
Cada 10 de enero se recuerda en nuestro país el crimen de odio de Marcelina Meneses y su hijo, arrojados ambos del tren Roca, en 2001. Aquellas muertes relatadas por un solo testigo que se animó a hablar, hablan de una sociedad racista, violenta y xenófoba, que estaba en pleno clima de crisis. Desde la Dirección Nacional de Migraciones en Puerto Madryn se reflexiona sobre la actualidad de las mujeres migrantes no sólo en el país, sino especialmente en Patagonia.A más de 20 años de aquella muerte, cabe preguntarse ¿Cómo estamos hoy? ¿Qué sucede con la migración en
nuestro país y en nuestra Patagonia? ¿Cuál es la situación de las mujeres migrantes hoy?
La Argentina es un país de puertas abiertas, se repite aquí y allá. Más acá de las citas a la Constitución y de las miradas clásicas y eurocéntricas, nuestro país comparte una mirada positiva sobre la migración y este año se cumplen 20 años de la sanción de Ley 25871, que concibe en su artículo 4º que “El derecho a la migración es esencial e inalienable de la persona y la República Argentina lo garantiza sobre la base de los principios de igualdad y universalidad”.
Esta ley fue un punto de inflexión de una lucha. Fue esa fracción del pueblo que vivió en carne propia la violencia,
como Marcelina y su hijo, quienes en conjunto con organismos de derechos humanos, sectores políticos y
académicos, dieron la discusión pacífica, resistieron y propusieron formas superadoras de política pública.
“Ello derivó en una política migratoria realista, sudamericana, humanista y que reconociera todo el camino que queda por delante, en un país cuyo Estado se fundó sobre una mirada racista y clasista. Fueron pocos los quiebres a esta mirada en la historia: los gobiernos de Perón y de 2003 en adelante con Néstor y Cristina a la cabeza”, señala el comunicado y agrega: “los interregnos fueron dictaduras, proscripciones y gobiernos que criminalizaron a la migración como condición de posibilidad de vaciar el Estado, contar con chivos expiatorios y echar culpas hacia los más vulnerables de afuera. Nuestra Patagonia no ha estado ajena a esa situación. En las últimas décadas, y en simultáneo, tuvimos crímenes de odio hacia extranjeros y extranjerización de los pueblos originarios en disputas territoriales, así como expansión y reconocimiento de derechos y espacios comunitarios de los y las migrantes en algunas localidades”.
La migración internacional hacia nuestra región hace tres décadas que se ha diversificado, dejó de ser mayoritariamente fronteriza y chilena. Contamos hoy con importantes colectividades bolivianas, paraguayas,
venezolanas, china y eso nos ha devuelto un desafío adicional, ampliar nuestra mirada, integrar las diferencias
y crecer como comunidades más democráticas.
Como si fuera poco, vivimos en sociedades machistas, violentas hacia la mujer y que encuentran en mujeres
migrantes una vulnerabilidad adicional, menos redes de contención y conocimiento de dónde acudir ante
situaciones de violencia y desprotección. Todo ello, junto a un discurso instalado, conservador, que sostiene que el
problema es que tenemos recursos limitados, entonces no podemos estar resolviendo los problemas de afuera.
Lejos de este, la historia de nuestro país nos devuelve una enseñanza clara, los momentos de expansión de nuestros
derechos, y de los derechos de extranjeros y extranjeras en nuestro país, han sido los de mayor bienestar social.
“Así sucedió entre 2003 y 2015 y, si bien 4 años de macrismo fueron contraproducentes, hemos recuperado una política migratoria de derechos humanos, en simultáneo con mayor digitalización, tecnología y seguridad en nuestros pasos fronterizos. Cuando garantizamos los derechos de la población, suele haber más consumo, más recaudación, más recursos y se genera mayor felicidad en el pueblo. Por una sociedad sin femicidios, racismo ni xenofobia, debemos reflexionar sobre nuestras cuentas pendientes con la población extranjera residente en nuestro país. Ello implica trabajar en pos de una ciudadanía plena para residentes extranjeros y extranjeras y en una educación intercultural cuyos valores centrales sean el dialogo y la diferencia. En ese camino nos van a encontrar…”, finaliza el comunicado firmado por el Dr. Sergio Andrés Kaminker, Delegado de la Dirección Nacional de Migraciones en Puerto Madryn.