Buceo en Puerto Madryn: respaldan mayores controles en el Golfo Nuevo y esperan conocer cómo será la apertura a nuevas operadoras

3 - septiembre - 2026

Carolina Larracoechea, secretaria de la Asociación de Operadoras de Buceo, valoró el anuncio de una mayor fiscalización de las actividades náuticas y consideró necesario ordenar la convivencia con la fauna marina. Sobre la futura ampliación del registro de prestadores, aclaró que la entidad fue informada pero no consultada y remarcó que una habilitación de buceo no implica automáticamente poder realizar actividades con lobos marinos.

Los anuncios realizados este jueves en Puerto Madryn sobre el control y fiscalización de las actividades náuticas en el Golfo Nuevo y la posibilidad de abrir el registro para incorporar nuevas operadoras de buceo comenzaron a generar repercusiones dentro de uno de los sectores emblemáticos de la ciudad.

Carolina Larracoechea, secretaria de la Asociación de Operadoras de Buceo (AOB) y referente de la actividad, respaldó especialmente la decisión de reforzar los controles sobre las embarcaciones y actividades que se desarrollan en el golfo, aunque señaló que todavía esperan conocer los detalles del estudio que determinará cómo avanzará la incorporación de nuevos prestadores.

Sobre este último punto, Larracoechea aclaró que la asociación no participó de la definición de la apertura del registro.

“Con respecto a la ampliación del registro de operadoras, no fuimos consultados, fuimos anoticiados”, señaló.

Más operadoras no significa más habilitaciones para bucear con lobos
La referente explicó que las empresas que actualmente trabajan en Puerto Madryn se encuentran alcanzadas por las normativas y protocolos establecidos por el Ministerio de Turismo, Prefectura Naval Argentina y el Municipio.

También hizo una diferenciación que considera fundamental frente a una eventual ampliación del número de prestadores: obtener una habilitación como operadora de buceo no significa acceder automáticamente a todas las actividades turísticas que actualmente se desarrollan en el mar.

“El aumento de operadoras de buceo no implica el aumento de los operadores que vayan a hacer la actividad de snorkeling o de buceo con lobos”, explicó.

De esta manera, desde la AOB esperan ahora conocer los alcances concretos del estudio y las condiciones que establecerá la Provincia para una eventual apertura del registro.

Una fiscalización que el sector venía reclamando
Distinta fue la posición de la asociación respecto del anuncio de mayores controles sobre las actividades náuticas en el Golfo Nuevo.

Larracoechea aseguró que se trata de una medida que venían solicitando desde hace mucho tiempo, no solamente para controlar sino también para educar a quienes utilizan el mar.

“La idea de estar en el mar es coexistir con las otras especies, no invadirlas, no molestarlas. Y a veces no nos damos cuenta y las estamos molestando”, sostuvo.

Como ejemplo mencionó situaciones que se repiten durante el verano, cuando embarcaciones particulares se acercan a grupos de delfines que están alimentándose.

Según explicó, los animales realizan un importante esfuerzo para agrupar los cardúmenes y poder alimentarse colectivamente. El ingreso de una embarcación en medio de ese comportamiento puede interrumpir todo el proceso.

Por eso, para la referente de la AOB la fiscalización debería cumplir también una función pedagógica.

“Estoy totalmente de acuerdo con que haya un sistema de fiscalización que eduque, que no solo controle, sino que familiarice a las personas que disfrutan de este mar tan hermoso que tenemos” con una convivencia armónica con la fauna, expresó.

Snorkeling con ballenas: un viejo proyecto que vuelve a ponerse sobre la mesa
Otro de los temas que apareció a partir de los anuncios fue la posibilidad de avanzar con una actividad largamente pretendida por el sector: el snorkeling con ballenas.

Larracoechea aseguró que la AOB viene planteando esta alternativa desde 2005. En aquel proceso se consiguió avanzar con el snorkeling y buceo con lobos marinos, mientras que la posibilidad de hacerlo con ballenas quedó pendiente.

Ahora, según explicó, existe nuevamente diálogo con el Ministerio de Turismo provincial para analizar su eventual implementación.

“Celebramos realmente que el ministro Diego Lapenna esté tomando la posta y abriendo el diálogo sobre la posibilidad de hacer esta actividad”, señaló.

La referente dejó en claro, sin embargo, que una eventual autorización tendría que desarrollarse bajo protocolos estrictos y una lectura permanente del comportamiento de los animales.

No se trataría de perseguir o forzar la interacción con una ballena, sino de establecer las condiciones para que el encuentro pueda ocurrir naturalmente.

Larracoechea contó que quienes bucean habitualmente en las áreas de turismo submarino ya experimentan encuentros de ese tipo durante el invierno.

“Ellas vienen, se acercan, chusmean y pasan. Eso es lo que hay que aprender: tener esta actitud contemplativa y agradecer lo que la naturaleza nos está dando en esta área que es tan única en el mundo”, expresó.

Ordenar una actividad que forma parte de la identidad de Madryn
La discusión que comienza a abrirse involucra así distintos aspectos de una actividad estrechamente ligada a la historia turística de Puerto Madryn: cuántas operadoras podrán trabajar, qué actividades estarán habilitadas para cada prestador, cómo se controlará la navegación y qué nuevas experiencias podrían incorporarse sin afectar a la fauna marina.

Para la AOB, el fortalecimiento de los controles es un paso positivo, mientras que la eventual apertura del registro requerirá conocer las condiciones que surjan del estudio anunciado.

Y, paralelamente, aparece la posibilidad de retomar una discusión que lleva más de dos décadas: desarrollar snorkeling con ballenas bajo reglas específicas.

En una ciudad reconocida como Capital Nacional del Buceo, el desafío que plantea Larracoechea pasa justamente por compatibilizar el crecimiento de la actividad turística con aquello que constituye su principal patrimonio: un Golfo Nuevo en el que las personas puedan disfrutar del mar sin alterar el comportamiento natural de las especies que lo habitan.

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