Crece la tensión en la pesca: empresarios admiten en privado que el impacto real de la paritaria del SUPA sería mucho menor al 26%
20 - mayo - 2026
A pocos días del inicio de una etapa clave para la actividad pesquera, crece la tensión entre empresas de estiba, plantas procesadoras, dueños de embarcaciones y armadores nucleadas en cámaras empresariales, a partir del acuerdo paritario firmado por SUPA Chubut con la mayoría de las firmas del sector.
Aunque públicamente algunos voceros empresarios intentaron instalar que la pauta salarial implicaría un incremento directo del 26% sobre la cadena productiva, en distintos ámbitos privados del sector la lectura empieza a ser otra. Según pudo trascender, no todos los actores empresarios comparten esa interpretación ni estarían dispuestos a convalidar una narrativa que, puertas adentro, consideran incompleta, confusa y funcional a los intereses de un reducido grupo de empresas de estiba que ya los ha involucrado en conflictos estériles.
El punto sensible estaría en que algunas empresas de estiba que aún no adhirieron al acuerdo paritario ya habrían incrementado previamente sus tarifas a las plantas pesqueras en porcentajes cercanos al 20%. Ese aumento, según reconocen distintas fuentes empresariales vinculadas a la actividad, habría sido trasladado a la facturación mucho antes de que se cerrara la discusión salarial con los trabajadores nucleados en el SUPA Chubut.
Incluso, en sectores de la actividad recuerdan que ya durante la última zafra provincial varias plantas, armadores y dueños de embarcaciones habrían soportado un incremento tarifario cercano a ese porcentaje, sin que esa mejora hubiera tenido correlato alguno en los salarios de los estibadores. Es decir, la tarifa de la estiba habría sido actualizada hacia la parte superior de la cadena productiva, sin que el salario de quienes realizan materialmente las tareas de descargas perciba el incremento, esto es, los trabajadores de la estiba portuaria.
En ese escenario, el impacto real de la paritaria del SUPA-CHUBUT sobre las plantas, armadores y/o dueños de embarcaciones no sería necesariamente del 26%, como se dejó trascender en medios por parte de algunas cámaras empresariales, sino un diferencial bastante menor. En ciertos sectores incluso calculan que, descontado el aumento tarifario ya aplicado por las propias empresas de estiba (conocidas y conflictivas empresas del puerto de Rawson), la incidencia adicional podría ubicarse en torno al 5% o 6%.
La discusión, entonces, empieza a desplazarse. Ya no se trataría solamente de si la cadena productiva pesquera puede o no absorber una recomposición salarial de la estiba, sino de quién se queda con el margen que algunas empresas ya vienen cobrando por anticipado. Si las tarifas fueron actualizadas frente a las plantas, armadores y dueños de embarcaciones, la pregunta que comienza a circular entre empresarios es por qué ese incremento no llegó todavía al salario de los trabajadores.
En sectores ligados -principalmente- a las plantas pesqueras observan ahora con cautela el movimiento.
Algunas fuentes reconocen que existe malestar entre algunos empresarios porque las cámaras podrían quedar empujadas a acompañar una pelea que, en rigor, no necesariamente expresa el interés de toda la cadena, sino la estrategia particular de un grupo reducido de empresas de estiba que se resiste a firmar sin justa causa lo que la mayoría del sector ya aceptó y reconoció como posible.
A ello se suma otro dato incómodo para los empresarios, y es que distintos armadores, dueños de barcos y titulares de plantas pesqueras padecerían una presión operativa concreta para descargar justa y exclusivamente con aquellas empresas de estiba que hoy -nuevamente- aparecen resistiendo la nueva pauta salarial del SUPA-CHUBUT.
Esa situación coloca a parte del empresariado pesquero en una posición delicada, porque termina condicionado por prestadores que ya habrían actualizado tarifas, pero que ahora pretenden presentar como inviable el traslado de una mejora salarial a los trabajadores.
Casi como un secreto a voces, algunos actores empresarios se preguntan por estas horas: “Si la estiba ya me trasladó un aumento en la tarifa, ¿por qué ahora me usan para decir que no pueden pagar la nueva paritaria salarial acordada por la mayoría?”.
Desde el entorno sindical, entretanto, dejaron trascender que SUPA Chubut no desconoce la complejidad del momento ni las tensiones propias del inicio de temporada, pero considera que se intenta construir una alarma artificial. Entre otras expresiones, el Secretario General Alexis “Gallo” Gutierrez muestra tranquilidad y sostiene que la mayoría de las empresas ya firmaron el acuerdo, lo que demostraría que la pauta es posible, razonable y compatible con la continuidad operativa.
En esa línea, el propio secretario general del SUPA Chubut llamó a los representantes de las cámaras empresariales que salieron públicamente a cuestionar la paritaria a sentarse con los números reales sobre la mesa. Asimismo, expresó que buena parte de la confusión pública se despejaría si se revisaran las tarifas efectivamente facturadas durante la última zafra provincial, los aumentos ya trasladados a plantas y armadores, y la incidencia real de la nueva pauta salarial.
“Hay que mirar factura por factura, tarifa por tarifa y zafra por zafra. Ahí se va a ver quién aumentó, quién pagó, quién cobró y quién todavía no recibió nada: el trabajador”, deslizó Gutierrez desde el sindicato.
La entidad sindical también habría transmitido tranquilidad respecto de las descargas, precisamente porque el acuerdo ya cuenta con el acompañamiento mayoritario de las empresas de la actividad. Desde el sindicato entienden que el conflicto no estaría generado por los trabajadores ni por el sindicato, sino por un núcleo empresario conocido que pretende presentar como inviable una recomposición salarial que, en los hechos, ya habría sido parcial o sustancialmente anticipada mediante la actualización de tarifas trasladadas a las plantas. El trasfondo, reconocen incluso algunos empresarios en reserva, no sería solamente económico sino distributivo. No se discute únicamente cuánto cuesta la estiba, sino quién captura el valor que ya se trasladó dentro de la cadena desde la última zafra.
Mientras tanto, dejan entrever algunos empresarios nucleados a las cámaras pesqueras que se encuentran encerrados ante una disyuntiva incómoda, es decir, acompañar el embate contra el SUPA o tomar distancia de una discusión que podría terminar exponiendo que gran parte del aumento ya fue pagado, pero no destinado a los trabajadores.
Así, la contradicción y la grieta empieza a quedar a la vista, algunas empresas pretenden cobrar la estiba con tarifa actualizada, pero pagar salarios atrasados. Y esa tensión, que hasta ahora circulaba en voz baja entre empresarios, comienza a convertirse en el verdadero eje del conflicto. O lo sostienen y bancan el conflicto generado una vez más por las conflictivas empresas de estiba de Rawson o quedan todos en off side.
En definitiva, el debate ya no pasa solamente por saber si la cadena productiva pesquera puede o no pagar la nueva pauta salarial acordada con el SUPA. La pregunta incómoda es otra, quién se quedó con el aumento que plantas, armadores y dueños de embarcaciones ya habrían pagado, y por qué ese dinero todavía no llegó al salario de los estibadores.