De residuos industriales a senderos sustentables: Península Valdés estrena infraestructura hecha con plástico reciclado

20 - octubre - 2026

Lo que alguna vez formó parte de la infraestructura de un parque eólico hoy tiene una nueva vida en uno de los principales destinos turísticos de Chubut. A partir de la recuperación de materiales plásticos de descarte, Península Valdés incorporó senderos, pasarelas y mobiliario sustentable, en una iniciativa que demuestra cómo la economía circular puede generar soluciones concretas para la conservación ambiental.

El proyecto fue desarrollado mediante un trabajo articulado entre la Administración del Área Natural Protegida Península Valdés, las empresas Aluar y Goldwind, y la organización La Ciudad Posible, encargada de transformar los residuos en madera plástica.

La primera intervención se concretó en la Unidad Operativa Punta Pirámide, donde ya se encuentran instaladas las nuevas estructuras destinadas al uso público y al disfrute de quienes recorren el área protegida.

Una segunda vida para los residuos de la industria eólica
María Eugenia Vall, responsable de la Administradora de Península Valdés, explicó que el proyecto permitió recuperar lonas provenientes de aerogeneradores del Parque Eólico Aluar y convertirlas en un material apto para la construcción de infraestructura turística.

“Estamos llegando al final de un proyecto que venimos trabajando con la empresa Goldwind y Aluar en el marco de la reconversión de los residuos plásticos”, señaló.

El proceso se desarrolló con la participación de La Ciudad Posible, que coordinó la logística de traslado de los materiales y su transformación en madera plástica en Buenos Aires. Posteriormente, los elementos fueron enviados nuevamente a Chubut para su instalación.

La iniciativa permitió recuperar más de 36 metros cuadrados de lonas de PVC descartadas, que se incorporaron como parte de la materia prima utilizada para fabricar la nueva infraestructura.

Vall destacó que el trabajo también involucró al personal de la administración del área protegida, que aportó la mano de obra local para concretar las instalaciones.

Menos mantenimiento y mayor durabilidad
Uno de los principales beneficios de la incorporación de madera plástica es su bajo requerimiento de mantenimiento, una característica especialmente importante en un territorio tan extenso y expuesto a las condiciones ambientales de la costa patagónica.

Hasta ahora, buena parte de los senderos y miradores de Península Valdés utilizaban estructuras de madera tradicional, que requieren tareas periódicas de conservación y recambio.

“Estamos ahora con la incorporación de madera plástica en una situación que para Península es un antes y un después en términos de mantenimiento”, sostuvo Vall.

La obra incluye tramos de pasarelas, tanto a nivel del suelo como elevadas, además de bancos y espacios de descanso para los visitantes.

Aunque la primera etapa ya está concluida, la administración cuenta con material remanente que permitirá continuar reemplazando estructuras a medida que sea necesario.

“Estamos convencidos de que es un camino supervalioso en términos de conservación también”, afirmó la responsable del área.

Una experiencia que comenzó en El Doradillo
La utilización de madera plástica en infraestructura costera ya cuenta con antecedentes en Puerto Madryn, particularmente en el Área Natural Protegida El Doradillo.

Vall explicó que la experiencia desarrollada en ese sector permitió comprobar las prestaciones del material, aunque aclaró que la composición utilizada ahora en Península Valdés es ligeramente diferente, debido a la combinación de lonas recuperadas y otros residuos plásticos.

La expectativa es que el proyecto pueda seguir creciendo y extenderse progresivamente a otros sectores del área protegida.

En ese sentido, destacó que reducir las necesidades de mantenimiento permite destinar esfuerzos y recursos a otras intervenciones necesarias dentro de la reserva.

Un modelo de trabajo conjunto para la conservación
La iniciativa representa un ejemplo de articulación entre el sector productivo, organizaciones dedicadas al reciclaje y la administración de un área natural protegida.

El objetivo no se limita a evitar que los materiales industriales terminen convertidos en residuos, sino también a demostrar que pueden regresar al territorio transformados en infraestructura útil para la comunidad y el turismo.

Vall valoró especialmente el acompañamiento de las empresas y de La Ciudad Posible, así como el compromiso del personal que trabajó en el montaje de las instalaciones.

La finalización de la obra dará lugar a una visita de los representantes de las organizaciones participantes, quienes podrán conocer las estructuras ya instaladas y el resultado del proceso de reconversión.

Una Península Valdés con fuerte movimiento turístico
En otro tramo de sus declaraciones, Vall también se refirió al movimiento de visitantes que registra actualmente Península Valdés y destacó que la temporada viene mostrando una actividad sostenida.

Según explicó, las vacaciones de invierno, septiembre y octubre presentaron niveles de movimiento acordes con las expectativas del sector, una tendencia que esperan mantener durante noviembre.

De cara a diciembre, anticipó una disminución estacional habitual, antes del comienzo del verano, cuando el área protegida recibe visitantes atraídos por otros atractivos naturales.

En ese contexto, la incorporación de infraestructura sustentable cobra especial relevancia: mejorar los espacios de uso público, reducir el impacto ambiental y fortalecer las condiciones de conservación de uno de los patrimonios naturales más importantes de la Patagonia.

La experiencia de Punta Pirámide deja así un mensaje concreto: aquello que la industria descarta puede transformarse, mediante innovación y trabajo conjunto, en una nueva oportunidad para cuidar y disfrutar la naturaleza.

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