Juicios por jurados y violencia de género: advierten que los prejuicios pueden condicionar los veredictos
29 - octubre - 2026
En el marco de las Jornadas de Juicios por Jurados y Violencia de Género que se desarrollan en Puerto Madryn, Rosana Dottori, codirectora del Observatorio de Violencia de Género de los Ministerios Públicos de la República Argentina, advirtió sobre la incidencia que pueden tener los prejuicios culturales y los estereotipos de género en los veredictos de los jurados populares.
La especialista destacó que el juicio por jurados representa una herramienta de participación democrática, pero señaló que su implementación en causas atravesadas por situaciones de violencia de género plantea desafíos particulares para fiscales, jueces y ciudadanos convocados a decidir.
Uno de los principales aspectos, explicó, es garantizar que las decisiones se construyan a partir de los hechos y las pruebas, evitando que las creencias personales o los prejuicios condicionen el resultado.
El desafío de identificar los prejuicios
Dottori sostuvo que uno de los ejes centrales de las jornadas es analizar las herramientas disponibles para detectar y reducir los sesgos que pueden aparecer durante un juicio.
En ese sentido, destacó la importancia de la selección de los integrantes del jurado y de las estrategias utilizadas por los fiscales para presentar los casos, especialmente cuando existen antecedentes de violencia o situaciones de vulnerabilidad.
La especialista reconoció que alcanzar una neutralidad absoluta resulta complejo, pero consideró fundamental trabajar para evitar que los estereotipos interfieran en la valoración de las pruebas y en las decisiones finales.
También advirtió que la perspectiva de género debe mantenerse durante las distintas etapas del proceso judicial, incluidas las instancias posteriores al veredicto, para evitar que el recorrido por la Justicia se convierta en una nueva experiencia de revictimización.
Cuando las mujeres son acusadas, también debe aplicarse la perspectiva de género
Otro de los conceptos que desarrolló Dottori fue la necesidad de incorporar esta mirada no solamente cuando las mujeres son víctimas de delitos, sino también cuando atraviesan un proceso penal como imputadas.
La especialista cuestionó los estereotipos que atribuyen exclusivamente a las mujeres las responsabilidades familiares y de cuidado, y que pueden derivar en valoraciones desiguales de sus conductas.
En particular, mencionó los casos en los que una mujer es acusada de homicidio y existen antecedentes prolongados de violencia de género, situaciones en las que resulta fundamental considerar ese contexto al analizar una eventual legítima defensa.
De esta manera, remarcó que la perspectiva de género no implica limitar el análisis a la condición de víctima, sino comprender cómo determinadas desigualdades y mandatos culturales pueden atravesar distintas circunstancias judiciales.
La Justicia también reproduce patrones culturales
Consultada sobre las dificultades que presenta la incorporación de la perspectiva de género en los juicios por jurados, Dottori señaló que se trata de un desafío profundamente cultural.
Explicó que los estereotipos vinculados a un orden social patriarcal están presentes en la sociedad y que el sistema judicial no permanece ajeno a esas construcciones.
Por eso, consideró necesario continuar perfeccionando los procedimientos, fortalecer la preparación de los operadores judiciales y desarrollar herramientas que permitan reconocer estos condicionamientos.
En relación con la experiencia nacional, destacó que se han registrado avances importantes, entre ellos los desarrollados en Mendoza, aunque insistió en que todavía queda trabajo por hacer.
Los veredictos también transmiten un mensaje a la sociedad
Más allá de la resolución de cada causa, Dottori puso especial énfasis en el valor social y pedagógico de los juicios por jurados.
Según explicó, la participación de doce ciudadanos en la toma de decisiones judiciales permite que las discusiones sobre violencia de género, derechos y responsabilidades trasciendan el expediente y lleguen a la comunidad.
En ese sentido, planteó que cada proceso representa una oportunidad para construir ciudadanía y reflexionar sobre las conductas que una sociedad está dispuesta a tolerar.
Para la codirectora del Observatorio, el desafío no termina con un veredicto: también importa qué mensaje transmite el sistema judicial y de qué manera sus decisiones contribuyen a reconocer y prevenir las violencias que afectan de manera desproporcionada los derechos humanos de las mujeres.