¿Qué comen las ballenas en Península Valdés? Científicos de Madryn investigan su exposición a microplásticos y toxinas marinas

15 - octubre - 2026

Las ballenas francas australes llegan cada año a Península Valdés para reproducirse y criar a sus ballenatos. Pero su paso por las aguas de la región también despierta otras preguntas científicas: ¿de qué se alimentan mientras permanecen en los golfos?, ¿a qué sustancias están expuestas y cómo interactúan con el ecosistema marino?

Para avanzar en esas respuestas, el miércoles 14 de octubre se llevó adelante una nueva campaña de investigación en cercanías de Puerto Pirámides, con la colaboración de Whales Argentina, en el marco de un convenio de cooperación con el CONICET.

Durante la jornada, los especialistas tomaron muestras destinadas a analizar la exposición de las ballenas francas australes a microplásticos y ficotoxinas, sustancias tóxicas que pueden ser producidas por determinadas especies de microalgas.

La investigación parte de un dato importante: distintos estudios han demostrado que las ballenas no utilizan Península Valdés únicamente como área de cría y reproducción, sino que también se alimentan durante su estadía.

Una investigación para conocer mejor a las ballenas y su ambiente
La campaña forma parte del proyecto “Mamíferos marinos en los golfos Norpatagónicos: estudios de la trama trófica, análisis de la presencia de microplásticos, exposición a ficotoxinas y estudios de la estructura social”, dirigido por la doctora Mariana Degrati.

El trabajo busca profundizar el conocimiento sobre las relaciones alimentarias de los mamíferos marinos, su exposición a determinados componentes del ambiente y la manera en que se organizan socialmente.

De esta investigación también surgen dos trabajos académicos: la tesis doctoral de Camila Tavano Formigo y la tesina de grado de Tomás Fossa, ambos bajo la dirección de Degrati y de la doctora Valeria D’Agostino.

La campaña representa así una nueva oportunidad para obtener información de campo que permita comprender mejor la vida de estos animales y su relación con el ecosistema de los golfos norpatagónicos.

Ciencia local, formación de investigadores y trabajo en equipo
El equipo científico pertenece al CESIMAR-CONICET y a la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), sede Puerto Madryn, dos instituciones que contribuyen a la generación de conocimiento sobre el ambiente marino de la región.

La investigación cuenta, además, con financiamiento de una beca Small Aid Grant de la Society for Marine Mammalogy, obtenida por Camila Tavano Formigo.

Desde el equipo destacaron especialmente la colaboración de Whales Argentina y agradecieron a Pinino Orri, Julián Romano y Javi Dive por el acompañamiento durante el muestreo, así como a Joseba Bontigui por el registro fotográfico.

Mucho más que observar ballenas
Cada campaña científica permite sumar información sobre una especie emblemática de la Patagonia y sobre el ambiente que habita.

En este caso, el objetivo no es establecer las causas de los recientes episodios de mortalidad, sino desarrollar una línea de investigación sobre alimentación, microplásticos, ficotoxinas y ecología de los mamíferos marinos.

Los resultados de los análisis permitirán avanzar en el conocimiento de estas cuestiones, sin anticipar conclusiones sobre la presencia o los efectos de las sustancias estudiadas.

Desde Puerto Madryn, científicos, estudiantes e instituciones continúan construyendo conocimiento sobre uno de los grandes símbolos naturales de la región.

Porque detrás de cada ballena que vemos en el Golfo Nuevo también hay preguntas, investigaciones y personas dedicadas a comprender y proteger la vida del mar.

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