El proyecto «Siguiendo Ballenas» registró el cuarto recorrido completo de una ballena franca austral de Península Valdés

12 - junio - 2026

El proyecto colaborativo «Siguiendo Ballenas» confirmó el regreso de Sodium al Golfo Nuevo, en Chubut, junto a su cría, Cloruro. De las 30 ballenas francas monitoreadas desde septiembre de 2025, cuatro continúan transmitiendo. Entre ellas se encuentra Sodium.
Desde 2014, y a lo largo de diez temporadas, el proyecto logró monitorear los movimientos de un total de 145 ballenas francas por el Atlántico Sur y los mares australes. El caso de Sodium —acompañada por su cría Cloruro— representa el cuarto registro completo de un viaje migratorio. En 2015 ya se había documentado el recorrido de Papillon, un macho juvenil; en 2022, el viaje de Electra y su cría; y en 2025, el caso de Aurum, una hembra solitaria.

Registrar un viaje completo de una ballena entre áreas de reproducción y alimentación permite comprender los patrones migratorios de esta población. Esto es posible, gracias al desarrollo tecnológico de dispositivos de mayor duración, que permiten documentar recorridos de escala y detalle crecientes.

Los transmisores satelitales son colocados por investigadores especialmente capacitados, siguiendo protocolos que priorizan la salud y el bienestar de los animales; transcurrido un tiempo variable —de días a meses—, los dispositivos se desprenden solos sin generar daño.
Siguiendo Ballenas es un proyecto colaborativo entre el trabajo del Laboratorio de Mamíferos Marinos del Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (CESIMAR-CENPAT-CONICET), el Centro de Investigación Aplicada y Transferencia Tecnológica en Recursos Marinos Almirante Storni (CIMAS-CONICET), la Facultad de Ciencias Marinas (FaCiMar) de la Universidad Nacional del Comahue, la Fundación Patagonia Natural, el Instituto Aqualie, el Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), el Cooperative Institute for Climate, Ocean and Ecosystem Studies (CICOES) de la Universidad de Washington, Marine Ecology and Telemetry Research, la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), el Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral, la Universidad de California Davis -Wildlife Health Center- y WCS Argentina.

Sodium y Cloruro: el viaje de una madre con cría
Sodium junto a su cría, Cloruro, salieron del área reproductiva de Península Valdés el 6 de noviembre de 2025, 56 días después de haber sido instrumentada. Ambas regresaron al Golfo Nuevo el 25 de mayo de 2026, en perfectas condiciones según verificó el equipo científico que realiza el seguimiento de los animales al volver a los golfos.

En 258 días recorrieron 13.425 kilómetros, incluyendo desplazamientos mar adentro sobre la plataforma y el talud continental, una zona rica en nutrientes que concentra peces, invertebrados, aves y mamíferos marinos. Estos parches productivos, considerados «supermercados marinos», son esenciales para la alimentación de varias especies, entre ellas, la ballena franca austral, por lo que su protección resulta clave para la conservación marina.

Sodium es la ballena N° 1099-99 del catálogo de individuos foto identificados por el Instituto de Conservación de Ballenas y Ocean Alliance. Se la identificó desde su nacimiento en 1999 y fue registrada posteriormente en 2006, 2015, 2019 y 2025, siempre junto a crías. Un dato característico es que tres de sus ballenatos son morfo grises.

Conocer los recorridos y la historia de vida previa de Sodium es de gran relevancia y  refuerzan el valor del monitoreo sostenido en el tiempo. Este caso aporta información especialmente relevante sobre el ciclo de vida de la especie.

Un aprendizaje clave para la cría
Sodium regresó casi un año después del nacimiento de su cría. Este dato pudo establecerse gracias a que la ballena fue fotografiada por Nicolás Lewin, investigador del ICB, el 29 de mayo, cuando aún estaba preñada, y nuevamente el 9 de junio, ya junto a su pequeño ballenato blanco.

Conocer el viaje migratorio completo de esta madre con cría aporta información especialmente relevante, ya que coincide con una etapa clave: el destete. Tras recorrer áreas de alimentación, este retorno representa no solo la recuperación energética de la madre, sino también un aprendizaje esencial para la cría.

Durante su primera migración, los ballenatos aprenden de sus madres la ubicación de las zonas de alimentación. Ese conocimiento puede ser determinante para su supervivencia futura. Este proceso de transmisión cultural, vinculado a la fidelidad del sitio, es una de las razones por las que documentar estos recorridos resulta clave.

Un viaje que continúa
Actualmente, el transmisor de Sodium indica que salió del Golfo Nuevo, lo que abre nuevos interrogantes sobre sus movimientos y vuelve a demostrar la importancia de sostener estos proyectos en el tiempo. La información generada por este proyecto permite identificar y proteger los ambientes marinos esenciales para la especie, promover la creación de áreas protegidas y regular actividades humanas con impacto potencial sobre el mar: la pesca, el transporte marítimo y la extracción de hidrocarburos.

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